El último borrador del Plan Estratégico de Convivencia Escolar 2015 -2016 del Ministerio, a cuyo contenido ha tenido acceso este periódico, parte del principio de ‘Confiar en la fuerza de la Educación’ y pretende “contribuir a la ampliación y mejora de las actuaciones llevadas a cabo para el cuidado de la convivencia en los centros, facilitando recursos y promoviendo la implementación de aquellas actuaciones educativas que han demostrado su eficacia en entornos muy diversos, y que han sido avaladas por la comunidad científica internacional como garantes de la mejora de la convivencia y el éxito escolar”.
Es la respuesta a un escenario en el que, según el Ministerio, “la violencia y la conflictividad en el ámbito escolar han pasado de ser cuestiones residuales a una prioridad para ser abordada con rigurosidad y garantías de éxito”.
El documento se construye desde los principios de “colaboración y diálogo con todas las partes implicadas en su implementación” y contempla por ello “la coordinación constante con las mismas desde su creación hasta su implementación y evaluación”.
El texto inicial debe ser “enriquecido” con las aportaciones de las diferentes regiones, “de cuya diversidad lingüística, multiculturalidad y características propias se valdrá para consolidarse como el ejemplo de convivencia que debe constituir en sí mismo”.
Para hacer efectivo este compromiso de consenso, el Ministerio se compromete a “facilitar los cauces necesarios, procurando una eficaz coordinación institucional entre todas aquellas administraciones con competencias en este ámbito”.





