Ayer el tribunal de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta dio oficialmente el ‘pistoletazo de salida’ al periodo de deliberación para aclarar qué es lo que sucedió en el almacén del comerciante ‘Susi’ el 4 de mayo de 2010. Ayer, último día señalado de la vista oral después de un paro para localizar a un testigo, todas las partes pudieron informar sobre cuál es su parecer en torno al papel que desempeñaron aquella mañana quienes se sientan en el banquillo.
Por un lado los policías de la UIR, J.R.G.O., A.F.J.G., F.J.G.R. y J.M.L.C., y por otro el comerciante Mohamed Embarek ‘Susi’ y su hijo Achraf Embarek. Pues bien, tras la lectura de los informes ofrecida ayer, la historia se reduce a dos bandos claros. El que protagonizan el Ministerio Fiscal y la Acusación Particular y el que, por otro lado, encarna la Defensa.
Para los dos primeros la balanza de la responsabilidad en estos hechos se inclina en contra de los policías locales. Demoledor fue el informe presentado por la representante del Ministerio Fiscal, quien siguió manteniendo una imputación de delito de lesiones contra los cuatro policías para los que pide dos años de cárcel. También mantiene un acusación de delito de atentado para el hijo de Susi, pero no para éste. Esa fue la modificación clave que pudo escucharse en el día de ayer, ya que el responsable de las naves pasa de estar acusado de un delito de atentado contra agente de la autoridad -como figuraba en el escrito inicial por el que se le pedía dos años de prisión- a estar imputado por uno de resistencia, que se traduce en una pena de 8 meses de prisión.
Para la Fiscal ha quedado claro que el comerciante no cometió lesión alguna contra los agentes, pero que sí se resistió para conseguir así que su hijo escapara del escenario del revuelo. Contra su hijo mantiene la imputación del atentado al haber él mismo reconocido que golpeó a un agente. Entiende que no cabe excusa de que lo hiciera para evitar una agresión contra su progenitor porque, dijo, sigue existiendo la voluntad de atentar, como así ocurrió al darle una patada a uno de los oficiales de la UIR.
Contundente fue la relación de acusaciones hecha contra los policías. De ellos dijo que no quedaba, de forma alguna, justificada “la conducta desmedida que adoptaron” en aquella intervención, imputándoles las lesiones que presentaría tanto ‘Susi’ como su hijo.
Entiende la Fiscal que el uso de las porras en zig-zag -que sería como se hace en las intervenciones- no cuadra con algunas de las lesiones que presentaba ‘Susi’, que tiene más de sesenta años. Mentó la lesión en el ojo, “no justificada en ningún momento”, que consideró fue producto de un puñetazo “que los policías no reconocen”. Ese “modo” de actuar, dijo, “no es compatible con las formas adecuadas”, apuntó.
Habló también del Sintrón, el medicamento que tomaba ‘Susi’ y que puede hacer que unos hematomas sean más llamativos. La representante del Ministerio Fiscal indicó que si bien afecta, es curioso como ‘Susi’ no presentaba hematomas en los brazos, cuando uno de los agentes señaló que para detenerlo lo agarró de esas extremidades. Aplicando una conclusión lógica, dijo que si tenía hematomas producidos supuestamente por el Sintrón en otras partes del cuerpo también los tendría que tener en los brazos, no siendo así. En cambió sí que las lesiones se focalizaron en piernas y ojo, algo que quiso poner de manifiesto la Fiscalía.
Otro punto clave del informe que le ha llevado a mantener esa imputación contra los agentes de la UIR radica en la llegada de los policías locales que se presentan con un furgón. Mientras que los imputados dijeron que lo llamaron de apoyo, quienes iban en el furgón manifestaron que les llamaron para el traslado de un detenido al hospital. En eso se basa la Fiscal para mantener que ya los imputados sabían que había un lesionado. Aludió también a las contradicciones habidas entre los policías sobre la forma de introducción de ‘Susi’ en el furgón, ya que variaron tanto en los detalles como en el número de intervinientes. La Fiscal, de igual manera, indica que las lesiones al hijo del comerciante, Achraf, también fueron provocadas por los agentes.
La Acusación Particular se sumó al carro de las imputaciones de la Fiscalía, pero fue más allá. Además del delito de lesiones, pidió al tribunal una condena por otro contra la integridad moral con los agravantes de abuso de superioridad y motivos racistas. Por todo ello pide siete años de cárcel.
El letrado Juan José Simón Infante entiende que ha quedado desvirtuada la presunción de inocencia de los policías locales, que cuando estos declararon insistieron en que habían usado la fuerza mínima indispensable, por lo que, dijo, no se entiende que sus patrocinados presenten las lesiones que fueron analizadas después por el médico forense y la médico de urgencias. “El Sintrón o sirve para todo o no sirve para nada”, aclaró, refiriéndose a que si dicho medicamento provoca que los hematomas sean más escandalosos, esos mismos tendrían que haber aparecido en las muñecas o brazos de ‘Susi’. El comerciante presentaba también una rotura de fibras que “el Sintrón no provoca”. Así considera que hubo un exceso en el empleo de la fuerza. Al igual que la Fiscalía, el letrado recalcó la incongruencia de las declaraciones de los policías que acudieron en apoyo de los compañeros, ya que los imputados dicen que se requirieron para apoyar y éstos dijeron ante la Sala que fueron comisionados para trasladar a alguien al Hospital.
Recalcó la validez del testigo que ayer declaró ya que éste dijo que los policías golpearon a ‘Susi’ pero tampoco negó que el hijo del comerciante hubiera golpeado a un agente. Para el abogado de la Acusación Particular su testifical es la más creíble porque no beneficia exclusivamente a ninguna de las partes.
Pero sin duda el letrado Simón Infante hizo hincapié en la validez de las testificales de los médicos. “Es la clave de este asunto”, dijo, ya que del examen del médico forense se deriva que el hematoma que presenta en el ojo es compatible con un puñetazo. “En esa intervención se usó una fuerza bastante grande”, dijo. Para el letrado todos los policías locales tienen que responder de las lesiones porque fueron o autores o coautores, al ver y no actuar. “Ellos deben ser expertos en el uso de la fuerza, no cabe hablarse de una imprudencia”, insistió, manteniendo que además atacaron a la integridad de su defendido ya que a pesar de ser mayor y estar enfermo “lo mantuvieron esposado y detenido” cuando era algo innecesario. En favor del hijo de ‘Susi’ dijo que había golpeado a un policía para defender a su padre, sin que fuera su voluntad la de atentar. Lanzó una pregunta a la Sala: ¿cómo se pudo producir este desaguisado cuando los policías iban a clausurar una zona que había sido solicitada por el propio ‘Susi’?
Contra la Acusación prevalece la otra parte de la balanza, la del abogado Fernando Rodríguez Quirós, que defiende los intereses de los agentes. Su informe fue completamente opuesto, defendiendo el servicio hecho por la UIR en oposición a la actitud “chulesca” de los comerciantes, para quienes sigue pidiendo una condena por atentado. Señaló que los posibles golpes que pudo recibir ‘Susi’ fueron, en todo caso, fortuitos, señalando que las lesiones no eran acordes con lo que se veía en las fotografías que forman parte del procedimiento, al influir la ingesta de ‘Sintrón’. Para el abogado en ningún momento sus defendidos se extralimitaron, sino que fueron los comerciantes los que atacaron. La ristra de testigos que pudieron ver esa agresión y que desfiló ante el tribunal carece de credibilidad alguna para la Defensa de los agentes, que acusó a ‘Susi’ de no haber contado a la médica forense ni sus patologías ni que tomaba el citado medicamento, lo que iba a influir en la apariencia de sus hematomas. “El golpe en el ojo”, dijo, de habérselo producido un policía “no fue intencionado”, aunque también, señaló, pudo “hacérselo él mismo”, indicó. De la misma manera sostuvo que su hijo, Achraf, también pudo autolesionarse. Insistió en que si ‘Susi’ permaneció varias horas en Observación fue por su edad y patología, no por las lesiones que, dijo, no eran graves. De hecho pidió la absolución de sus patrocinados o, de existir una condena, que fuera una falta. “Dos hematomas y un golpe en el ojo” no pueden ser consideradas “un delito de lesiones”, apuntilló, basándose sobre todo en el informe presentado por el médico forense que concluyó que dichos hematomas tenían, por su apariencia más escandalosa, que ver con la ingesta del medicamento anticoagulante. Sí que, en defensa de los agentes, el abogado recalcó la “clara animadversión” que ‘Susi’ y su hijo tienen hacia la UIR, achacando al primero el que estuviera escenificando un “victimismo”. Negó además que el comportamiento de los policías fuera racista y lamentó que con esta vista judicial se pretendiera “poner en tela de juicio la forma de proceder de los agentes”.
Del “vivo en un país de justicia” al “no le agredimos”
Antes de que el juez Bastardés dijera en voz alta que el caso quedaba visto para sentencia y ordenaba despejar la Sala, algunos de los imputados aprovecharon su derecho a decir la última palabra. Dos de los agentes prefirieron callar, pero los otros dos sí que quisieron dejar claro ante el juez que en ningún momento agredieron a los comerciantes. Uno de los policías dijo que lo que ha sucedido -que se vean sentados en el banquillo- ya lo veía venir, por la actitud que desde un primer momento mostraron ante los policías ‘Susi’ y su hijo. Insistió en que en todo momento se le intentó causar el menor daño posible. Otro de los policías defendió a sus compañeros diciendo que nunca actuaron seguidos por motivos racistas. Hizo referencia a que en el momento de la intervención había muchos musulmanes, y la UIR no actuó contra todos ellos. Tanto ‘Susi’ como su hijo también hablaron. El primero para señalar que tenía claro que vivía en un país de justicia, que creía en esa justicia... y se defendió diciendo que él nunca se había autolesionado. “Cómo me voy a pegar en un ojo”, dijo. Su hijo reconoció haber pegado a uno de los policías pero destacó ante el tribunal que lo hizo porque estaba viendo cómo pegaban a su padre. “Tenía que defenderlo”, aclaró.








