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La decisión de trasladar la cola del ‘corralito’ a las calles colindantes causó ayer avalanchas en La Chimenea a primera hora de la mañana
Vuelta a las avalanchas y al caos a primera hora de la mañana en los polígonos del Tarajal, especialmente, en el de La Chimenea. Un desorden que ha estado motivado por la decisión de trasladar la fila de porteadores desde el llamado ‘corralito’ –lugar donde se lleva formando la cola de porteadores desde hace ya unos dos años–, a las calles colindantes al mismo, según denunciaron ayer de forma pública los comerciantes.
Los camalos comprobaron con “crispación e impotencia”, según los testigos, cómo cientos de sus compatriotas se intentaron colar en la maltrecha y serpenteante cola que muchos llevaban guardando desde primera hora de la mañana y que no hacía “más que engordar cual boa constrictor se tratase”.
A pesar de que los efectivos de la Unidad de Intervención Policial del Cuerpo Nacional (UIP) se afanaron por mantener el orden y evitar altercados, como reconocieron los mismos empresarios, no lograron mantener la normalidad en el tránsito a primera hora ya que la masa de personas ha crecido.
Cada vez más conocedores del ‘comercio atípico’ apuntaron al efecto llamada de los precios del “dichoso” bulto de ropa china, “que no hace mas que subir”, y se sucedieron las avalanchas y toda suerte de peripecias para lograr colarse. Tanto es así, que hay quienes empiezan a encontrar similitudes con la escalada de tensión que el año pasado desembocó en las avalanchas multitudinarias de la frontera.
Lejos ha quedado la relativa calma que ha predominado en los últimos meses, según los empresarios afectados. “No sabemos qué ha podido motivar la decisión del cambio de ubicación de la cola de porteadores, lo que sí se puede atisbar es que se avecinan tiempos difíciles”, se preguntaron estos comerciantes del Tarajal. Si no se restablecen las normas de funcionamiento que se venían desarrollando hasta hace apenas un par de semanas, y que les habían dado la sensación de que “realmente” estaban en un “polígono comercial y no en un campo de batalla”, auguran malos presagios en el comercio transfronterizo.
En cuanto a la actuación de los miembros de la UIP, estos mismos comerciantes admitieron que los policías “obedecen órdenes” y que nada tienen que reprochar su actuación, sino todo lo contrario. “Lo único que pedimos es que se restablezca el modus operandi anterior y que la calma vuelva de nuevo a nuestro quehacer diario y al de los propios agentes”.





