Tenemos que volver con el tema de los menores porque, desde luego, en la sociedad ceutí hay que asumir de manera clara que en una ciudad fronteriza como la nuestra, donde la diferencia con el otro lado de la frontera es como de la noche al día, siempre vamos a tener inmigración, sea de mayores o de menores. A partir de esa premisa y asumiendo lo que ello significa, está muy claro que la legislación actual española es la que es, donde se obliga a la Ciudad Autónoma a amparar a estos niños, porque todos conocemos como políticas antiguas de situarlos en la frontera a golpe de transporte es completamente ilegal. Las leyes son las que son y por tanto no queda más remedio que cumplirlas. Lo que parece inconcebible, volvemos a repetir igual que en la jornada de ayer, que los intereses particulares primen por encima de los intereses generales. Las declaraciones fuertes hay que hacerlas en todos los casos, no cuando nos tocan más cerca. Aquí se ha creado un conflicto claro que nada más que tiene una solución y es sentarse alrededor de una mesa e intentar encontrar las mejores soluciones posibles. Porque la Ciudad de Ceuta, para los restos, tendrán la obligación de tutelar a los menores no acompañados. Es la ley y la misma no va a cambiar. Cosa distinta es que se busquen más fondos o se puedan incrementar las plantillas de alguna manera. Pero la realidad es la que es y lo demás es darse de bruces con las paredes.





