El de ayer fue el sexto incendio que se produce en el Edificio Primavera en ocho meses. Número más que suficiente para que el vecindario de Zurrón proteste, reclame seguridad y pida que se disponga de una mayor vigilancia en la zona.
Algún interés que todavía no ha podido ser esclarecido por la Policía está detrás de esta cadena de episodios que ha terminado por atemorizar a los residentes en la zona. La psicosis llega hasta el punto de que ya son muy pocos los que dejan aparcados sus vehículos dentro del garaje. Temen que se los quemen, temen que terminen viéndose afectados por la mano negra que está detrás de los seis incendios que llevan produciéndose desde el pasado enero.
Nadie sabe dar una explicación clara de lo que está sucediendo. Rumores hay muchos, pero en base a ellos no se hacen las investigaciones ni se obtienen pruebas para llevar a los responsables de esta cadena de atentados al juzgado. Los vecinos confiesan sin rubor su temor, el miedo a que incendios de este tipo vayan a más y terminen causando alguna desgracia. Quienes los provocan no tienen miedo alguno. Han causado incendios por la mañana, a primera hora de la tarde o de noche. Lo hacen con descaro, con una impunidad absoluta, sin reparo a que puedan ser sorprendidos por alguno de los vecinos del lugar.
Sucesos como los que están pasando en este edificio se salen de lo común y de lo permitido. Urge, aunque sean complejas, la puesta en marcha de investigaciones que terminen, cuando menos, devolviendo la tranquilidad a los afectados.





