Desde el pasado 30 de julio, Ceuta es otra. El espigón del Tarajal se convirtió durante horas en el escenario de una entrada masiva y sin freno desde Marruecos. Miles de personas avanzaron hacia la ciudad autónoma en avalancha con el objetivo de pisar tierras españolas, aplastando a otras que murieron ahogadas.
Entre ellos estaba Abid, un joven tetuaní de 23 años que, al igual que otros muchos, veía en Marruecos la imposibilidad de llevar una vida plena y acceder a diversas oportunidades.
En una entrevista con El Faro de Ceuta, Abid desgrana su experiencia durante la entrada masiva, lo ocurrido tras llegar a la ciudad y sus aspiraciones en España, entre otros temas. Recuerda que vio cadáveres en la arena, pero siguió hasta cruzar.
-¿Cómo era su vida allí en Marruecos?
-En Marruecos estudiaba en un instituto español que se llama Juan de la Cierva y ahí me formaba en Automatización y Robótica Industrial. El año pasado me saqué el título.
No tengo ni padre ni madre ni familia que me apoyara para tener un futuro bueno. Necesitaba cambiar mi vida para mejorar y empezar de nuevo.
-¿Por qué decidió dar el paso de Marruecos a Ceuta?
-No crucé por diversión ni por hacer daño a nadie. Llevaba mucho tiempo sufriendo y sin familia que me apoyara. Vine aquí para buscar una vida mejor. Desde pequeño he estado en un orfanato.
En Marruecos no hay mucha oportunidad de trabajo. Después de estudiar en el centro Juan de la Cierva, presenté mi currículum a unas empresas para trabajar y me dijeron, luego te llamamos, ¿sabes?
-En cuanto a la entrada, ¿tuvo planificado entrar sabiéndolo de antes o le pilló de sorpresa?
-No tenía ni idea sobre que la frontera estaba abierta. Me levanté, cogí el móvil para llamar a un amigo para quedar y me salieron notificaciones de que la frontera estaba abierta. Me quedé flipando.
Vi que la noticia era verdad, que la gente estaba en Castillejos entrando a Ceuta. Cogí la moto y fui con amigos a la frontera.
-¿Cómo fue el momento y el ambiente en la entrada?
-La entrada fue un momento de mucho miedo, había mucha gente. Sabía que podía pasarme algo, pero asumí el riesgo de salir de la situación en la que estaba.
Cuando crucé había gente muerta en la arena, me da mucha pena la verdad.

-¿Encontró dificultades a la hora de entrar por parte de los policías o autoridades?
-En la frontera de Marruecos había policías, pero estaban parados y no hacían nada. Estaban parados y viendo a la gente pasando y nada más. Luego entramos a la frontera y había mucha gente, unos empujándose a otros, una pena la verdad.
-¿Qué situación te encontraste al llegar a Ceuta?
-Una situación que no me la esperaba. Cuando uno llega a otra tierra, otro lugar donde no conoce a nadie, es un poco difícil, pero hay que aguantar. He encontrado a personas que viven en situaciones parecidas a las mías. No está siendo fácil, la verdad.
-¿Cómo estaban las personas que estaban entrando a Ceuta?
-Había muchas personas contentas, porque entrar a Ceuta es un sueño de un montón de gente de Marruecos. Siempre si hablas con uno, te va a decir que quiere salir de África y que quiere mejorar su vida.
-Tras llegar a Ceuta, ¿cuáles son tus planes de futuro y aspiraciones?
-La verdad que no busco una vida de lujo, ósea, yo quiero una oportunidad. Quiero estar seguro, trabajar y aprender para construir una vida mejor.
No tengo ningún sitio o destino que prefiera, donde me lleve el destino y pueda aprovechar la oportunidad. Si hay trabajo, voy a seguir.






