Llego a una conclusión personal: el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, en las próximas elecciones, si gana su partido, debería ser nombrado delegado del Gobierno en Ceuta.
Creo que el cargo que, en el fondo, Juan Vivas quiere tener es el de delegado del Gobierno de Ceuta, para tener competencias sobre la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Ejército, Sanidad, Educación, Costas, etc. Y lo creo porque siempre está más preocupado por las competencias del delegado del Gobierno que por las suyas propias.
Vivas debería meterse de lleno en sus competencias y procurar que todas estén bien cubiertas. Una vez tenga sus competencias al día, que exija lo que considere necesario. Mientras tanto, tampoco tiene mucho sentido.
La invasión que ha sufrido Ceuta, con el paso de los días, se ha convertido en una crisis humanitaria que hay que solucionar lo antes posible. Aquí, las dos administraciones tienen mucho que hacer, cada una dentro de sus competencias.
Es inconcebible que tanto el Ayuntamiento como la Delegación del Gobierno, desde el primer momento, no hayan habilitado zonas seguras para que los menores y, sobre todo, las niñas y las mujeres, dispongan de un sitio seguro donde poder vivir mientras se toman las decisiones que haya que tomar.
Tanto la Delegación del Gobierno como el Ayuntamiento, algo tan importante como proporcionar un sitio seguro y digno a los menores, lo han dejado en manos de los vecinos de la periferia, que han tenido que montar campamentos sin ayuda de nadie. No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza tanto a Juan Vivas como al delegado del Gobierno. No olvidemos que la competencia en materia de menores es de la Ciudad Autónoma, es decir, que recae algo también en su presidente, Juan Vivas.
Con los mayores pasa lo mismo. Mientras la Administración competente, en este caso el Gobierno de la nación (también lo es de los menores en gran parte), les da una solución, deberían habilitar sitios donde puedan asearse, dormir, estar controlados, etc.
De la invasión, lógicamente, tiene que haber responsables, y esos, sin lugar a dudas, son el Gobierno de la nación y el rey de Marruecos. Esto debe quedar bien claro.
El Gobierno de España es responsable por no haber previsto lo que iba a ocurrir y por no tener una Ley de Extranjería ética, pero también acorde con los tiempos que estamos viviendo.
Que la derecha y la ultraderecha están aprovechando todo esto para ganar votos está más claro que el agua.
¿Qué hubiese pasado si, en vez de estar gobernando Pedro Sánchez, hubiese estado Feijóo? ¿Dónde se hubiese metido Juan Vivas?
¿Y si hubiese estado gobernando la ultraderecha?
Por cierto, no hay que olvidarse de que la ultraderecha tiene de amigos a los presidentes de Israel y Estados Unidos, muy amigos ahora mismo del rey de Marruecos, y hay quienes apuntan —y razones pueden tener— que están detrás de la invasión que hemos sufrido por parte de Marruecos.
Habrá quien piense en lo que pasó en el islote Perejil, estando como presidente del Gobierno el impresentable de Aznar. Que no se olvide nadie de que lo que se hizo fue con el beneplácito de Estados Unidos, pues en aquellos tiempos Aznar era el ranchero del presidente de Estados Unidos.
Que la grave problemática que hay en Ceuta hay que solucionarla ya no admite dudas. Y para ello, lo mejor es que las dos administraciones, local y central, cumplan cada una con sus competencias, sin inmiscuirse en las del otro.
Lo que no puede ser es que tanto unos como otros se crean que estamos en campaña electoral y que, de una desgracia como la que estamos padeciendo los ceutíes, quieran sacar rédito político y ganar votos.
A Ceuta le va a costar mucho recuperarse y hay que decir la verdad: la mayoría de nuestros hijos se van a la península a estudiar y ya no quieren volver porque aquí no tienen futuro. Ahora, menos todavía. Y los que se jubilan, en su mayoría, también se marchan.
Todos queremos a Ceuta, pero Ceuta cada vez está peor en todos los aspectos. Y los que mejor parados salen son los empresarios que ya todos sabemos, que son los que mandan en la política del Ayuntamiento, y los políticos, que cobran un pastón por hacer bien poco.
Quiera Juan Vivas o no quiera, la realidad es que cada vez hay menos personas que quieran quedarse en Ceuta, y de esto la culpa la tienen, principalmente, las políticas que llevan a cabo el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno.






