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Algunos los consideran ‘objetos de lujo’ y los adquieren por un alto precio, pero con el tiempo muchos de estos gatos ‘capricho’ terminan abandonados a su suerte
En una ciudad donde muchos compran el cariño a base de talonario y en forma de gato de raza, parece que la moda pasajera de tener en casa un persa está llegando a su fin. En los últimos meses se ha registrado un considerable aumento de abandonos de estos gatos cuyo carácter sosegado, cariñoso y sin un ápice del sentido de la territorialidad que muestran otros gatos comunes, le convierte en el compañero idóneo para muchas familias.
Parece que tener un persa puede que para muchos sea sinónimo de elegancia o clase, pero ahora, por el contrario, apunta a sinónimo de una carga de la que hay que desprenderse. Y así, en los últimos tiempos, las calles se han llenado de estos animales que, cuando se sienten abandonados, únicamente se acurrucan incapaces de buscar alimento o cobijo. De no ser rescatados, su destino está marcado por una muerte segura.
El último caso de abandono se produjo hace una semana. Dos persas (del tipo exótico) fueron encontrados en una caja, acurrucados y entre un puñado de pienso que su antiguo propietario habría dejado como ‘gesto de buena voluntad’ o para no sentir el peso de la culpabilidad al condenar a estos dos animales a una corta existencia en la calle.
Paralizados por el miedo los localizaron una noche y fueron trasladados a las dependencias de la Protectora donde permanecen en espera de ser adoptados. Afortunadamente, ya son muchas las personas que se han interesado por ellos, pero otros no tienen la misma suerte. ‘Persi’ es otro gato persa del que un día se ‘cansaron’ y echaron a la calle. Sucio, con nudos en el pelaje y una extrema delgadez, fue rescatado después de vagar días y días por los alrededores del que había sido su anterior hogar. Ahora se encuentra en la Protectora a la espera de que alguien vea en él algo más que un capricho pasajero.
Y es que, a pesar de su carácter extremadamente tranquilo que lleva a que muchos los comparen con ‘peluches’, detrás de toda esa calma hay un ser vivo que requiere de muchos cuidados y afecto.






