Unas dificultades que pasaban porque se cercenaba la principal fuente de ingresos para la realización de obra como era la petición de créditos a las entidades bancarias. No quedaba otro remedio, como así ha sido, de establecer un plan de estabilidad que permitiera la regularización de esa deuda viva. Una vez que ese camino está ya escrito y que incluso se ha rectificado a mejor como consecuencia de la refinanciación que se ha establecido en los últimos meses, parece que el camino se ha despejado.
El Plan de Estabilidad ha marcado unos ritmos de crecimientos muy bajos, como se dijo en su momento, conservadores y a partir de esos datos se ofrecieron cantidades cercanas a los ciento treinta millones de euros para invertir a lo largo de los próximos siete años, coincidiendo con la duración del nuevo marco comunitario de la Unión Europea que se inicia el uno de enero del año que viene.
Pero, sin embargo, el ejecutivo presidido por Juan Vivas quiere ir más lejos, y es posible, más que posible, que esa inversión se pudiera disparar hasta los doscientos millones de euros si se dan una serie de circunstancias, como que la estabilidad económica continua como hasta ahora mismo.
Para el año 2017, la deuda viva de la Ciudad Autónoma estará en torno a los cien millones de euros. Se habrá rebajado en más del cincuenta por ciento de lo que había en 2011. A una media de unos veinticinco o veintiséis millones de euros anuales.
Pues bien, ese será el momento en que se puede deducir volver a la solicitud de créditos a las entidades bancarias para complementar la inversión que se tiene prevista y que llegaría hasta los doscientos millones de euros.
Pero con un añadido y es que nunca se pedirá un volumen de crédito superior a la cantidad que ese mismo año se habrá sufragado. Es decir si se pagan unos veinticinco millones no se podrá incrementar por encima de esa cantidad.
No hay que olvidar que la inversión pública consigue dos objetivos primordiales. Por un lado, que se continúa con la política de transformación de nuestra ciudad y en segundo lugar, es una fórmula para que haya más movimiento económico en Ceuta.
En una ciudad como la nuestra, a pesar de los intentos que se están haciendo para que la iniciativa privada incremente su peso dentro del Productor Interior Bruto, está muy claro que la iniciativa pública tendrá siempre un peso esencial en la vida económica, tanto en el caso de la Ciudad Autónoma como de la propia Administración General del Estado.
El ejecutivo continúa tenido aval ante las entidades bancarias
Una de las grandes dificultades que están encontrando las administraciones públicas en esta época de crisis es la práctica imposibilidad de acudir a las entidades bancarias para financiarse. Ello ha hecho que el mismo ejecutivo de la Nación se haya visto en la obligación de habilitar una serie de planes financieros que permitan de alguna manera solventar estos tiempos de crisis tanto a los Ayuntamientos como a las comunidades autónomas.
En el caso de nuestra ciudad, como decía el otro día el consejero de Economía, Hacienda y Recursos Humanos, Emilio Carreira, los problemas no son comparables a los de otras autonomías que no encuentran la posibilidad de financiarse ni acudiendo siquiera a los mercados. Como prueba en contra ha puesto el ejemplo de la Ciudad Autónoma, la cual no ha tenido ningún problema a la hora de refinanciar una serie de préstamos que ha tenido con una entidad bancaria concreta o que le concedan uno para pagar las obras del campus universitario y que se devolverá en ocho años. Para el mismo Carreira supone claramente que el ejecutivo de Vivas continúa teniendo un aval ante las entidades bancarias y todo ello como consecuencia de que siempre ha cumplido con sus obligaciones a la hora de devolver todos los compromisos que se asumieron en su momento.







