Decir que la huelga general convocada por los sindicatos ha pasado sin pena ni gloria en nuestra ciudad no es producir ningún ataque a las centrales, sino simplemente que la ciudadanía no estaba para historias que seguramente o no han sabido explicar o las ven muy lejanas. Salvo en determinados sectores como el de la limpieza que se produjo el paro en las primeras horas de la noche, nada más que hacía falta darse una vuelta por las calles ceutíes para ver que la jornada no podía ser más normal. En una ciudad como la nuestra donde la actividad comercial y la administración son dos de los pilares principales de la economía la normalidad no pudo ser más efectiva, ya que el seguimiento fue prácticamente mínimo. La gran mayoría de los comercios estaban abiertos y los empleados públicos, tanto en la Administración General del Estado como en la Administración autonómica casi todo el mundo acudió a su puesto de trabajo. La conexión no se produjo en ningún momento.Esta es la lectura que cualquiera pudo hacer del 29-S.





