Carlos II, Rey de España y de las Indias, agoniza sin descendencia. Las potencias europeas se acercan melindrosas a la cama real. Es cuestión de influir en el testamento. Hay que lograr la herencia de un imperio “donde no se pone el Sol”. No sea que el equilibrio hegemónico europeo se hunda si el trono cae en manos de la influencia francesa.
La pelota está en el aire. Carlos II vacila. Quienes velan su agonía lo presionan. Unos en favor del de Anjou, entre ellos la Reina; otros en favor del Archiduque. Finalmente, en el último suspiro, el Rey nombra sucesor al nieto de Luis XIV de Francia y biznieto de Felipe IV, que accede al trono como Felipe V. Con él finaliza la dinastía de los Habsburgo en España y suben los Borbones al sitial español. En España, a Felipe V le apoya la nobleza de la Corona de Castilla. A Carlos de Habsburgo, Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca.
A Inglaterra no le convence la solución porque representaría la hegemonía francesa ante una hipotética unión de España y Francia bajo una misma corona. y decide, con Holanda y el Sacro Imperio Romano Germánico, apoyar al candidato Archiduque Carlos de Habsburgo, también con derechos sucesorios y partidario del modelo foralista como forma de Estado.
En España –a pesar de haber jurado Felipe V los Fueros en las respectivas Cortes (1702)– Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca se adhieren a la causa del Archiduque. Parece que no se fían del Borbón, que representa el modelo de gobierno centralista francés de Luís XIV: “¡El Estado soy yo!”.
La Guerra de Sucesión Europea estalla más allá de los Pirineos y de rechazo se enciende la Civil española. En Aragón, Cataluña y Valencia, como en el resto de España, la población se divide entre los partidarios del uno y del otro bando y, aunque mayoritariamente los ciudadanos de las regiones citades fueran seguidores del Archiduque como Rey de Las Españas, también los había simpatizantes del Borbón.
El 1705, con el apoyo de Inglaterra, las Cortes Catalanas proclaman al Archiduque pretendiente como Rey de España y de las Indias con el título de Carles III de Austria. El Monarca establece su Corte en Barcelona y en la iglesia de Santa María del Mar, contrae matrimonio el 1 de agosto de 1708 con la princesa alemana Isabel Cristina de Brunswick.
El choque europeo se prolongó del 1700 al 1713 y se cerró con el Tratado de Utrecht. La guerra civil de Sucesión, en España, todavía durará unos meses más hasta la conquista de Barcelona el 11 de septiembre de 1714. El motivo principal que forja el tratado de Paz fue la ocasional muerte del Emperador del Sacro Imperio Romanogermánico, José, cuyo trono hereda su hermano Carlos de Habsburgo en 1711 con el título Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico. El Rey Carlos III de Austria toma asiento en su trono imperial, se lleva a las tropas a Alemania y deja a los catalanes a su suerte.
Esta herencia supone un cambio en los intereses políticos de los aliados del Archiduque, que se dan prisa en abandonarlo y reconocer como Rey de España a Felipe V, “bajo la condición expresa de que se le excluyeran los derechos de sucesión a la corona de Francia de por vida”.
Muerto el Emperador José, colocado el Archiduque en su trono imperial, pactada la exclusión de derechos sucesorios franceses y conjuradas las temidas hegemonías posibles resultantes de la unión de España con Francia, Inglaterra y aliados en virtud del tratado, las portencias beligerantes se cobraron los gastos de guerra con territorios del imperio europeo español y peninsular (Peñón de Gibraltar).
Por su parte, el frustrado aspirante Carlos III de Hausburgo de España, fue el mayor beneficiado en el reparto. En el tratado de Rastadt, 6-3-1714, renunciar a la corona disputada, reconocer a Felipe V como Rey de España y evacuar las tropas de Barcelona, le suposo recibir del Borbón el resto de la corona del Imperio español europeo: Bélgica, Luxemburgo, el Milanesado, Nápoles, Cerdaña y Sicilia.
Ante el abandono de las fuerzas austriacas, la Junta General de Brazos (Eclesiástico, Militar y Real o Popular), de Barcelona se apresta en solitario a la resistencia esquizofrénica en favor de Carlos III de Austria. A partir de este momento, la desigual guerra se prolonga hasta el 11 de septiembre de 1714, destacando en la defensa de la ciudad el Honorable Rafael de Casanova, conseller en cap, y Antonio Villarroel, militar al mando de las fuerzas.
Aquí nos quedamos. Continuará.
Escribo estas líneas como joven ceutí, desde la preocupación, pero también desde la convicción de…
Las selecciones Sub-12 masculina y femenina de Ceuta han comenzado este viernes 1 de mayo…
La Agrupación Deportiva Ceuta visita un estadio imponente este fin de semana, un templo del…
Marruecos ha dado un paso histórico al incorporarse al programa internacional liderado por la NASA…
La Skoda Titan Desert Morocco ha dejado una de sus imágenes más llamativas lejos del…
Cada 1 de mayo no es solo una fecha en el calendario, es un recordatorio.…