“Tenían que haber venido ayer”, espetaba un vecino en una barriada, la del Príncipe, que ayer despertaba de la presión electoral tras el 22-M. Se topaban con una treintena de policías nacionales, pertrechados con su material antidisturbio, en un nuevo ejemplo de la ya populosa ‘Guadiana’. Tomaron literalmente la barriada practicando varios controles e identificando aleatoriamente a algunos vecinos, como parte de las patrullas que a diario se llevan a cabo en cualquier lugar de Ceuta pero que en el Príncipe tiene especial significado. Lo tiene porque los agentes adoptan más medidas y muestran un nerviosismo distinto, y porque los vecinos reciben con mayor carga de viscelaridad su presencia. A los residentes del barrio les parece bien la presencia policial, pero les molesta topar con imágenes “propias de una guerra”. Denuncian también que durante las horas que los agentes estuvieron en el barrio, se impidió que el vecindario llegara a sus casas en sus vehículos “y eso no pasa en otras operaciones que hacen en otros barrios. Había vecinos con sus compras hechas a los que no dejaron pasar a sus casas hasta que los agentes se marcharon”, indicaba uno de los residentes.
El Cuerpo Nacional de Policía se hizo notar en una barriada que se mueve en un continuo baile de querencias reclamando mayor presencia de agentes y hasta una comisaría pero criticándola cuando ésta se hace tan patente.







