El teniente Manuel Bernal (San Fernando, 1980), dirige actualmente la banda de música de la Comandancia General de Ceuta, destino que ocupa desde julio del año pasado. En su currículum, varios premios de jóvenes compositores. Con la especialidad de clarinetista, lo que tiene siempre en su despacho es un piano (“hace falta un instrumento polifónico para probar las composiciones”, explica).
Lo ha utilizado para afinar, por ejemplo, su marcha que lleva por título ‘Regimiento Real de Zapadores-Minadores’ (el nombre antiguo del Regimiento que se fundó en 1802), la que se estrenó esta semana en el auditorio del IES Siete Colinas. Una composición que tiene, ante todo, utilidad. “La música militar es diferente porque uno no la hace pensando en escucharla, sino en una función que tiene que servir”, comenta. En este caso, para acompañar los desfiles de las unidades militares. “Te impone unas restricciones. Por ejemplo, tienes que hacer un compás que se adecúe a los 124 pasos por minuto, que es el ritmo al que desfilan todas las unidades, excepto Regulares y la Legión, pero eso es otro tema al que aquí en Ceuta estamos muy acostumbrados, pero no tanto en otros sitios”. Desde luego, excepto Melilla y el resto de lugares donde hay unidades de la Legión, lo que sucede es que todos desfilan a 124 pasos por minuto, exactamente.
“Lo importante es adaptarse a esa funcionalidad, eso sí, haciendo que sea lo más artística posible. Por ejemplo, suele haber costumbres, como introducir compases disfrazados, o camuflados, del himno del arma o del cuerpo. Por ejemplo, en esta marcha hay compases del himno de Ingenieros y del de Zapadores, o la contraseña del arma, que es lo que toca el cornetín y tiene un significado histórico muy marcado, ya que era lo que en el campo de batalla se utilizaba para llamar a unas unidades u otras”, explica el teniente Bernal.
Son tres minutos de compases que, a partir de ahora, se escucharán cada vez que el RING 7, el heredero del Regimiento Real de Zapadores y Minadores, desfile. Unos tres minutos de composición musical que, además, fue una petición expresa al teniente Bernal. “El coronel Manjón me dijo que si podía hacer una marcha, y es lo que hice”, cuenta. “Es bastante habitual hacer marchas o composiciones dedicadas a personas, por ejemplo cuando el teniente coronel Salamanca tomó el ando del Batalló de Cuartel General, unidad de la que depende orgánicamente la banda de música, también compuse una marcha, pero esta vez era de Infantería, de manera parecida”, explica.
Y aunque uno se dedique a la música ‘funcional’, no pierde la vista a otras manifestaciones de este arte. “Soy de los que van a casa y ponen un CD para escuchar música. Y hago sólo eso, porque no se pueden hacer dos cosas a la vez y escuchar música bien”, asegura.Como buen clarinetista, le encanta la música de viento, muy apropiada para una banda militar que tiene instrumentos de viento madera, viento metal y percusión. “Las bandas civiles han copiado la estructura de las militares, porque antes sólo existían estas, y la labor que han hecho durante años para difundir la cultura musical es impagable”, asegura el teniente Bernal, que es músico “por el Ejército”, ya que comenzó su afición escuchando a las bandas militares en San Fernando.
Unas bandas diferentes a las de ahora. “Antes eran bandas mucho más numerosas, cuando había mili, llegaron a tener cuerda, a ser bandas sinfónicas. Pero eso se ha acabado. Por otra parte, ahora todos son profesionales y tienen estudios de música”, cuenta.
Y, como buen músico, divide toda la música en dos: “la buena y la mala”. Por eso le gustan desde el rock sinfónico de los 70(“que puede estar mal vista en algunos ambientes del mundo de conservatorio”) hasta la zarzuela. “Ahora que se habla tanto de los musicales, eso es lo que hicimos los españoles en el siglo XIX, sólo que con muchísima mejor calidad”. Por eso intenta tocarla cuando puede, como en el concierto del jueves pasado.





