La noticia que llegaba desde el Senado no era nada buena para los intereses de nuestra ciudad. Una enmienda del PSOE, que no se entiende, que no se introduce durante el debate en la Cámara Baja, sino ahora en la segunda lectura del texto legal, deja en el aire la aportación que el Estado ha venido realizado durante los diez últimos años para el transporte de los residuos a la Península. Porque hoy por hoy no hay otra solución, después del cierre del vertedero de Santa Catalina. La Península es el único camino, pero con el añadido del coste de cruzar el Estrecho, que nos diferencia del resto de ciudades, por ejemplo, las del Campo de Gibraltar. Ultimamente estamos asistiendo a una continuidad en distintas posiciones socialistas que deben ser vencidas con la ayuda de todos para que nuestra ciudad no reciba una tras otra ataques indiscriminados a sus especificidades que nunca podrán varias porque estamos donde estamos.





