La sentencia dictada por la Audiencia Provincial en torno a la agresión ocurrida en 2008 en el Poblado es digna de análisis por quienes llevan las riendas políticas y policiales en la Policía Local. Y lo es por las aseveraciones que hace el máximo órgano judicial en torno a la actuación que llevó a cabo una unidad como la UIR en aquellos sucesos. Si bien es cierto que un caso particular no debe generalizarse, si bien es cierto que las conclusiones de la Audiencia se centran en un asunto concreto, tampoco puede dejarse de lado que hay párrafos muy duros sobre el proceder de esta unidad en concreto en la zona de marcha por excelencia. Las sentencias están para entenderlas y sobre todo para aprender de ellas. Más allá del fallo absolutorio que se dicta, existe una reflexión importante que se ofrece a quienes deben coger el guante en toda esta historia. Por alusiones.





