La de ayer fue una procesión especial, un poco más de lo normal si cabe, porque era un atardecer de estrenos. Comenzó por todo lo alto su andadura la asociación Hijos de nuestra Señora del Carmen, presidida por Pedro García Castro, que organizó por primera vez la procesión que sale desde la iglesia de África. También estrenó el nuevo pavimento que rodea el templo, instalado a todo correr, y que ayer por la mañana aún se afanaban los obreros en quitar el vallado y otros restos de las obras. Al final, todo limpio.
Fue una procesión que, en lo sustancial, siguió el guión de siempre, el que gusta a la gente. La Virgen del Carmen, la patrona de los Marineros, fue recibida por una multitud de fieles, muchos de ellos con un trabajo ligado al mar, que aplaudieron a los costaleros (y costaleras) vestidos de blanco impoluto.
El cortejo procesional estuvo encabezado por las autoridades locales y estatales. Juan Vivas, presidente de la Ciudad, realizó el trayecto en compañía de José Fernández Chacón, con quien marchó en agradable conversación. También representaba a la ciudad la consejera de Sanidad, Adela Nieto.
No pudieron faltar, como en otros años, las autoridades militares, entre las que destacaban los mandos de la Marina. No sólo mandos, porque muchos militares acompañaron a la Virgen con sus trajes, fuera cual fuera su rango.
El momento álgido se vivió en la playa de la Ribera, donde alrededor de una decena de embarcaciones observaban en la distancia con las luces encendidas en honor a la patrona. Recibida por una muchedumbre repartida entre la arena y entre la avenida Martínez Catena, quienes observaban desde la altura.
Finalmente, la Virgen pisó la arena. Y el vicario de la diócesis, Francisco Correro, ofició un breve oración recordando a los hombres del mar que han fallecido y pidiendo protección a la santa. Y, cuando los costaleros llevaron a la imagen a la orilla, los pétalos llovieron sobre la patrona de los marineros, a quien le recordaron durante todo el trayecto que era “guapa” y para quien no se escatimaron vivas.










