Los vecinos de un bloque de esta populosa barriada ceutí rindieron ayer un homenaje a una de las residentes más queridas de la zona. Juntos vivieron una tarde de buenos recuerdos
Cien años dan para mucho. Por lo menos a Encarnación Ruiz de la Vega le han dado para pasar 40 en la barriada del Molino y ganarse así el cariño de la vecindad, tal y como se pudo ver ayer en la fiesta sorpresa que le organizaron los residentes de su bloque.
Sus vecinos acudieron a su vivienda pasadas las seis de la tarde para entregarle un ramo de flores, que habían comprado con el dinero que pusieron, y una tarta, regalada por Rafael y Manoli de ‘La Africana’.
Encarnación, que estaba acompañada por sus hijos Isabel y José, su nieta Vanesa y la asistenta de hogar, Nayat, apagó las velas junto a sus vecinos, quienes le cantaron el tradicional ‘Cumpleaños feliz’. Su otra hija, María del Socorro, no pudo asistir por problemas de salud. La cumpleañera insistió en agradecer a todos los vecinos el gesto y en asegurar que goza de buena salud. “Estoy contenta y muy bien”, afirmó.
Los vecinos que se dieron cita en la vivienda de Encarnación le mostraban su cariño. “Es que ella se merece este ramo de flores y mucho más”, manifestó una de las residentes en el bloque.
En el momento de la tarta, llegaron las conversaciones, las de recordar viejos tiempos, y no tan viejos, ya que Encarnación ha estado saliendo a la calle hasta hace dos años. “Hasta hace dos años ha estado yendo al bingo. Llamaba un taxi, se montaba y se iba. Al salir llamaba otro y la traía hasta la puerta de su casa”, recordó para este medio su hija Isabel, quien agradeció a todos los vecinos el bonito gesto, “tanto a los que han colaborado como a los que no. Esto es de agradecer. Si no hacen esto la hubiésemos felicitado y ya está. Gracias a ellos pasamos una tarde agradable entre todos y le alegramos el día”, añadió.
Una vecina asistente a la fiesta comentó que Encarnación ha viajado mucho, incluso a sus 80 años, cuando fue con dos amigas a Palma de Mallorca. “Eran tres, ‘Las chicas de oro’, porque siempre iban juntas”, recordó.
La asistenta de hogar, Nayat, comentó a este medio que son muchas las historias que Encarnación le cuenta, “como cuando iba al cine, o al baile”.
De esta manera, este bloque del Molino rindió un emotivo homenaje a su abuela, una de las pocas vecinas que llevan muchos años en el edificio.








