La historia la cuenta hoy en El Faro de Ceuta la Asociación Española de la Guardia Civil y, en concreto, su secretario nacional de comunicación, Juan Amado. Es la historia de Khadija y Salvador. Ella, una mujer que ha luchado hasta el final para que su marido pudiera recibir cuidados paliativos. Él, un agente de la Guardia Civil que ha muerto sin haberlos recibido. Este tipo de historias no deberían producirse, es indigno que para pedir unos derechos básicos que todo ciudadano tiene haya que emprender una lucha contra la administración. Es indigno pero pasa. La propia Administración extiende sus tentáculos para hacernos todo mucho más complicado hasta el aburrimiento. Pero Khadija no se ha aburrido, ha peleado por Salvador y por los muchos guardias civiles que quizá algún día se encuentren en la situación de su marido y necesiten que alguien, antes, les haya abierto las puertas.
Esa ayuda pedida por Khadija ha llegado demasiado tarde. Leo el relato de Amado -gracias por contarlo- y siento rabia por todo lo sufrido, pero mucha más por la incapacidad manifiesta que ha demostrado la Dirección General de la Guardia Civil para reaccionar a tiempo, para intervenir desde el primer momento cuando a este miembro del Instituto Armado, a este componente de unas filas que se hacen llamar familia, se le estaba negando una atención básica y digna.
Hace falta que se denuncie públicamente algo para generar una reacción. Esto es lo que pasó en este caso, pero esa reacción llegó demasiado tarde. Puede que a la directora de la Guardia Civil le interese mucho saber lo que piensan los guardias de Ceuta. Dicen que cuando visitó la Comandancia quiso hablar con ellos para conocer sus inquietudes. Eso dicen, porque la señora Gámez prefirió no atender a los medios de comunicación. No le hizo falta venir en patrullera y calzarse el chaquetón del Cuerpo como hizo el chulesco Arsenio Fernández de Mesa, optó por obviar a quienes podían hacerle preguntas que no interesaba como ahora obviará contarnos qué se ha hecho mal con Salvador, qué mensaje se le va a trasladar ahora a Khadija y qué se le va a decir a otros guardias civiles que puedan necesitar de lo que cualquier ciudadano tiene y a ellos, incongruentemente, se les niega.
Fuerza Khadija y gracias por luchar.
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