Josefa Domínguez, la persona más longeva de Miramar Alto con 95 años

Huérfana desde los 10 años -su madre murió y su padre la abandonó- ha sabido apreciar la vida y mantener una energía poco propia de su edad, ¿el secreto?, ¡descúbrelo! | "Antes creías que con un beso te quedabas preñada"

95 años y unas ganas de vivir que no se aguantan, así es Josefa Domínguez, la mujer más longeva de Miramar Alto, en Ceuta, quien, a pesar del paso del tiempo, aprovecha los días como si viviera sus 20.

En su casa ubicada en Miramar Ato, con la luz del día entrando por la ventana, hemos conocido a esta mujer, cuyo relato de vida es digno de ser contado.

Nació el 3 de abril de 1930 y, para sorpresa de muchos, rozando el centenario de su vida, aún conserva la vitalidad y una energía desbordante, además de haber aprendido a ser agradecida en cada nuevo amanecer.

Huérfana a los 10 años

Josefa nació en una España a la que aguardaba un conflicto bélico, aunque no recuerda mucho sobre este capítulo de su vida porque lo vivió muy pequeña. Apenas era una niña cuando estalló la Guerra Civil Española.

Pronto, a sus diez años, viviría el episodio más traumático de su existencia, su madre falleció a la edad de 41 años y su padre la abandonó a ella y a sus cinco hermanos. “Mi padre se marchó a Marruecos dejándonos a la voluntad de Dios”, relata Josefa.

Una infancia "muy mala"

Recuerda una infancia y una juventud “muy mala”, marcada por la pobreza y por las carencias.

Cuenta que su padre no estaba dispuesto a trabajar, hecho que lo llevaba a obligar tanto a Josefa como a sus hermanos a mendigar por la calle.

Era cabrero, vendió a sus animales y cogió rumbo hacia Marruecos, dejando atrás a su familia abandonada.

Su primer trabajo

El primer trabajo de Josefa llegó a los 10 años, “solamente por comida”, señalaba. “Lavaba, fregaba los platos, toda la casa... Había una escalera y tenía que limpiarla todos los días, si no, me regañaban. Tenía callos en las rodillas y las manos me sangraban”, relata.

Gracias a Dios, una buena vecina estaba atenta tanto a ella como a sus hermanos, incluso comía en su casa en muchas ocasiones. Fue el regalo del sino hacia estos seis hermanos que quedaron desamparados en una vida de escasez. “Éramos como una familia”, asegura.

"Me buscó en el baile"

Pero no todo fue penuria. La Josefa joven, quien se fue haciendo una mujer a base de esfuerzo y valentía, también conoció el amor. A los 21 años, mientras trabajaba en una casa del barrio Puertas del Campo, conoció a su marido.

“Nos conocimos por la calle, pero luego me buscó en el baile, aunque no le gustaba bailar”, dice. A los 23 años se casó, y con esta misma edad tuvieron a su primera hija, de las otras tres que vendrían a posteriori. Estuvieron felizmente casados durante 61 años. “No me casé en estado”, aclara Josefa entre risas.

4 hijas, 8 nietos, 4 biznietos

Fruto de este matrimonio, actualmente, Josefa tiene 4 hijas; Conchi, Lina, Carmen y Encarni; 8 nietos y 4 biznietos.

“Tengo una familia muy unida, gracias a Dios. Por mi cumpleaños siempre nos reunimos todos”, asegura.

Activa y alegre

A pesar de las dificultades, Josefa siempre ha sido una mujer activa y alegre. “Me ha gustado mucho el cachondeo”, confiesa.

Su espíritu aventurero la ha llevado a ganar numerosos premios en concursos de baile y carnaval que guarda en casa. “Todos los años me dan dos premios: uno en el hogar del pensionista y otro en el hotel La Muralla”, dice amablemente.

Y, para sorpresa de todos, excepto para quienes ya la conocen, Josefa continúa bailando y aprovechando cada evento cuando puede. Nunca se pierde una reunión vecinal, incluso se caracterizó de ‘La Monja’ en el pasillo del terror organizado por la barriada este pasado Halloween.

Su rutina

Esta mujer todoterreno nunca pisa el freno. Cada día se levanta, prepara su carrito de la compra y se marcha a la plaza. Coge su autobús y, cuando finaliza sus quehaceres, vuelve. Llega casa para hacer la comida y continúa por la tarde haciendo los planes que vayan saliendo.

Cuando se le preguntó si había viajado mucho, Josefa resopló y movió las manos en señal de que lo había hecho en cantidad, sobre todo una vez jubilada.

Viajar, alegría para la vida

“He ido a Canarias, a Barcelona, a Valencia, muchas veces con los pensionistas. Y otras pagando, porque me gusta salir”. Su marido, en cambio, prefería quedarse en casa. “Yo me iba sola. La gente me preguntaba si era viuda, y yo decía: ‘No, tengo marido, pero él no quiere salir’”, recuerda como anécdota.

La anécdota de la vaquilla

Cuenta que en uno de sus viajes del Imserso incluso hizo de torera, sí, sí, como lo oyen.

La monitoria preguntó si alguien se atrevía a torear a una vaquilla y, lo demás, en palabras de Josefa: “Yo, como soy tan valiente, cogí y me bajé. Menos mal que llevaba pantalones. Bajé y toreé la vaquilla. Y toda la gente empezó a decirme: ‘¡torera, torera, torera! Encima se cachondeaban de mí”, contaba Josefa con humor.

La vaquilla no la pilló. “Me llega a pillar y me parte por la mitad”, agrega riéndose.

La vida de antaño vs. la actual

Al ser preguntada sobre las diferencias de la vida entonces, durante su juventud, y la vida ahora, ella admite sin dudarlo que la vida actual es mejor que la de antaño, aunque “antes había más educación y más confianza con los vecinos, que eran como familia”.

Del amor moderno ha opinado con la naturalidad y desparpajo que la caracteriza que “antes hablaba dos años con mi novio y no me daba un beso. Hoy se conocen y al día siguiente se van de viaje. Pero me gusta cómo es la vida ahora, es alegría. Si tuviera quince años ahora, disfrutaría el doble”.

Fe y tranquilidad

Josefa no necesita más. Su vida, marcada por el trabajo, la familia, el baile, los disfraces y la alegría sigue llena de luz. “Vivo tranquila y estoy a gusto. Quiero vivir más, si Dios me da salud. Pero si me llama, que me recoja”.

Para despedirnos, se le preguntó a Josefa si no se había planteado la búsqueda de un nuevo amor, y sin dudarla y en carcajada dijo: “Para muestra, con un botón basta… y para hombre, con uno también”.

El secreto de Josefa para llegar a los 95

En sus palabras hay historia, en su mirada hay memoria, y en su risa, la certeza de que la vida, por dura que sea, siempre merece ser bailada, que no es lo que llegue si no lo que hacemos con lo que nos toca.

El secreto de Josefa para llegar a los 95 años con las pilas cargadas es viajar, además de alimentarse bien, descansar y tomar una copita de vino todos los días a la hora de la comida, pero pequeña, eh…

Hoy, a sus casi 96 años, vive con tranquilidad y fe: “Dios es muy grande. Es el que nos tiene aquí y el que nos recoge cuando llega la hora”, concluyó.

Entradas recientes

Cáritas: “Cuesta mucho involucrar a jóvenes en acciones que conllevan compromiso”

Hacer un bien nunca está de más. No es preciso hacer un gran esfuerzo para…

16/12/2025

Fechas, grupos y dónde ver la Copa África 2025

El continente africano se prepara para vivir una nueva edición de su torneo más importante.…

16/12/2025

De la valla al CETI: el desfile de subsaharianos que desborda a la Guardia Civil y calla Marlaska

Ceuta lleva soportando los últimos días una de las mayores presiones en el perímetro fronterizo.…

16/12/2025

Aprobadas subvenciones para rehabilitación de edificios en calle Cervantes, Molino y Polígono

La Ciudad Autónoma ha dado otro paso en la mejora del parque de viviendas residenciales…

16/12/2025

Abono único de transporte en España: cuándo se puede comprar y qué incluye

El Gobierno anunciaba este lunes la puesta en marcha del abono único de transporte en…

16/12/2025

Vox alerta del "desmantelamiento" de la sanidad en Ceuta

La portavoz nacional de Vox para Sanidad, María García Fuster, ha visitado Ceuta para denunciar…

16/12/2025