Dentro de la entrega de premios del III Concurso de relato corto de Aulace, la sorpresa estaba bien preparada. Tan bien preparada que ha aguantado desde el mes de abril sin que nadie hubiera hablado más de lo recomendable.
Así, cuando el presidente de Aulace, José Antonio Alarcón, anunció a José Ferrero que la vicepresidenta de la asociación iba a entregarle el Escudo de Oro de Aulace, una sorprendida exclamación brotó de los labios de Ferrero hacia el micrófono.
Ferrero agradeció con unas breves palabras el reconocimiento: “Esto es el premio a seis años de gratificante compañía y trabajo común. El mérito es vuestro, por haberme apoyado. Los mayores también somos capaces de transmitir nuestras emociones”.
Ése fue el final de un acto cuyo programa central era la entrega de premios del concurso de relato corto, algo que no pudo llevarse a cabo debido a que los premiados no tuvieron posibilidad de desplazarse a Ceuta.
Los participantes ascendieron a 130, de países tan distantes como Argentina, Chile, Uruguay, e incluso Israel, según explicó el secretario, José Ferrero. Finalmente, el primer premio fue a parar a Antonio Luis Vera Velasco, por su relato ‘Un viaje al olvido’. El segundo premio fue para Fernando Escudero Oliver, quien escribió ‘El otro lado’. El tercer premio fue a las manos de José Ramón Torres Gil, de Málaga, por ‘Callos a la ceutí’. Precisamente, este tercer premio, de gran relación con Ceuta, fue leído por Ricardo Lacasa, a quien el público aplaudió con entusiasmo. El editor de ‘El Faro’, Rafael Montero, enlazó su discurso con el tema costumbrista del texto premiado. “Recuerdo cuando tenía seis y siete años, y mi padre me llevaba de la mano por cuatro escalones, y luego por dos reales me daban seis churros”, relató. Montero también felicitó a los premiados, y aseguró que “es saludable que haya gente que dedica un tiempo a la cultura”. Finalmente, deseó que este certamen “asentado”, pueda mejorar en un futuro en “cantidad y calidad”.









