Las llamadas comerciales no deseadas siguen formando parte del día a día de muchos vecinos de Ceuta, a pesar de los esfuerzos normativos por erradicarlas.
La entrada en vigor de la nueva Ley General de Telecomunicaciones en España generó expectativas en torno a una posible desaparición de este tipo de comunicaciones intrusivas, pero lo cierto es que las llamadas spam no han desaparecido. De hecho, en algunos casos, parecen haber evolucionado.
La protección de datos y sus límites
En el marco jurídico actual, existen leyes como la Ley Orgánica 3/2018, más conocida como Ley de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, que regulan el tratamiento de datos personales por parte de las empresas.
Según esta normativa, las compañías deben informar claramente cómo han obtenido los datos personales de los usuarios, entre ellos el número de teléfono.
El problema es que los usuarios muchas veces ceden sus datos sin ser plenamente conscientes. Al aceptar los términos y condiciones de cualquier servicio o al contratar una línea telefónica, es habitual marcar sin leer la casilla que da consentimiento previo para recibir comunicaciones comerciales. Esta pequeña acción puede convertirse en una vía abierta para que las empresas se comuniquen repetidamente con el usuario.
Las robollamadas: una laguna legal
Aunque las llamadas aleatorias están prohibidas por la ley, algunas empresas emplean sistemas automatizados o robollamadas, que generan contactos masivos sin que se haya comprobado previamente la legalidad de la base de datos. Este método, difícil de rastrear, permite sortear la normativa, dejando al ciudadano en una situación de indefensión.
Ante esto, los recursos que parecen más efectivos no son necesariamente legales, sino prácticos. Muchos usuarios han encontrado que las herramientas de filtrado de llamadas, como las que integran algunos teléfonos móviles, son más eficaces que las medidas normativas.
Una pregunta que incomoda
Si recibes una llamada comercial inesperada, lo más eficaz es preguntar de inmediato al operador de dónde ha obtenido tu número. Frases como:
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“¿Dónde has conseguido mi número?”
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“¿Cómo lo habéis obtenido?”
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“¿En qué momento autoricé esta llamada?”
pueden poner en evidencia la falta de respaldo legal con la que muchas de estas empresas operan. En la mayoría de los casos, el teleoperador no podrá dar una respuesta clara, lo que deja en evidencia la procedencia dudosa del contacto.
Insistir en conocer el origen del número no solo te da información clave, sino que también puede poner fin a la llamada de inmediato. De hecho, muchos usuarios aseguran que tras esta pregunta, no vuelven a recibir llamadas del mismo número.
¿Por qué funciona esta técnica?
La clave está en la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales, que establece que las empresas deben informar sobre el origen de los datos personales que manejan, incluidos los números de teléfono.
Además, el artículo 66.1.b de la Ley General de Telecomunicaciones prohíbe expresamente las llamadas aleatorias y cualquier contacto comercial sin consentimiento previo y explícito.
Sin embargo, algunas compañías eluden estas restricciones mediante sistemas automatizados, como las conocidas robollamadas, que marcan números al azar hasta que alguien responde. Ahí es donde la pregunta “¿cómo has conseguido mi número?” se convierte en una barrera legal y táctica que expone la falta de transparencia.
¿Y si no obtienes respuesta?
Si el operador no contesta o evita responder, puedes cortar la conversación y acudir directamente a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Esta entidad permite presentar reclamaciones formales contra empresas que contactan sin permiso, especialmente si no pueden justificar el origen de los datos personales.
Estas denuncias, aunque aparentemente sencillas, han demostrado ser eficaces: muchas compañías, al recibir el aviso de la AEPD, dejan de utilizar ese número en campañas futuras. Por eso, es importante guardar registro de la llamada y del número que te ha contactado.
Cómo prevenir futuras llamadas
La prevención sigue siendo la mejor herramienta. Revisar cuidadosamente los permisos que se otorgan al registrarse en plataformas digitales o al contratar servicios es clave. Muchas veces, es posible marcar únicamente las casillas necesarias y evitar aquellas que permiten el contacto con fines comerciales.
Además, configurar el bloqueo de números ocultos o el uso de aplicaciones específicas para detectar llamadas sospechosas puede reducir considerablemente la cantidad de interrupciones diarias.






