El gestor de la infraestructura ferroviaria, Adif, ha puesto en marcha una investigación exhaustiva que no descarta un defecto de fabricación en el carril como causa del descarrilamiento de un tren Iryo en Adamuz, un suceso que dejó una víctima fatal de Ceuta.
El presidente de la entidad, Pedro Marco de la Peña, ha confirmado que, siguiendo instrucciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, se localizarán todos los lotes de la misma remesa de acero para realizarles una "auscultación especial".
Trazabilidad y análisis del material siderúrgico
Aunque la hipótesis del fallo de fábrica está bajo análisis de laboratorio, las autoridades cuentan con la trazabilidad completa de la partida de acero.
El suministro del carril corrió a cargo de ArcelorMittal, una empresa líder que provee la inmensa mayoría del material utilizado por Adif bajo estrictos estándares de calidad.
Según fuentes oficiales, la remesa de acero y sus soldaduras estaban certificadas y habían superado previamente revisiones visuales y por ultrasonidos.
El factor del peso de los trenes Iryo
Dentro de las líneas de investigación, el Ministerio de Transportes también evaluará si el peso de los vehículos, especialmente en modelos más pesados como el Iryo, pudo influir en el desgaste del carril.
Se estudia si este factor podría haber generado una mayor presión, provocando muescas en los bogies (ejes de las ruedas) de los trenes que transitaban por ese tramo específico de la vía cordobesa.
Rigurosos controles en las soldaduras de la vía
Otro punto clave del análisis son las soldaduras de los carriles, las cuales fueron ejecutadas por una unión temporal de empresas (UTE) compuesta por firmas de primer nivel en el sector ferroviario. Los informes técnicos detallan que:
- Se realizaron inspecciones en 114 soldaduras mediante pruebas geométricas, líquidos penetrantes y ultrasonidos.
- Como medida de refuerzo, la ingeniería Ayesa auditó nuevamente el 30% de esas uniones (36 soldaduras), confirmando que todas cumplían con la normativa vigente.
A pesar de estos controles previos, la inspección técnica actual busca determinar si existió algún fallo indetectable en el proceso de producción o en el comportamiento del acero ante el tráfico ferroviario intenso.







Desviar lo que no ha pasado para no caer la responsabilidad en las personas competentes y sacar unos presupuestos que se elevan a 700 millones de euros para unas empresas que no han echo su trabajo.
Ya están echando la culpa al maquinista,no sé si al fallecido u el otro; panda de sinverguenzas
Calidad y precio del hierro = más o menos mordida.
Otra partida de millones en Renfe para el mantenimiento que ha salido a relucir después de los fallecidos y los repartos entre empresas y comisiones siguen existiendo.
Siguen queriendo tomar a los ciudadanos por estúpidos
Buscan culpables para taparse ellos.
En tiempos pasados se llamaban railes.