Ayer fueron muchos los que cruzaron desde el país vecino hasta la ciudad autónoma, como cada domingo, ya no sólo para trabajar sino para acudir a los centros comerciales que abren los primeros fines de semana de mes. La lluvia hizo un poco complicado el trayecto de los que cruzaban a pie ya que un inmenso charco obligaba a subirse por las vallas para no tener que mojarse y cruzar al lado español. Aunque se está tratando de mejorar la imagen de la frontera en uno y otro lado, sigue habiendo problemas que saltan a la vista, por ejemplo, en días de lluvia.






