Se ha convertido en norma, cada 15 días hacen un juego de malabares para contarnos cuántos inmigrantes han entrado en Ceuta. Dicen que lo hacen por transparencia, para no ocultar datos, pero logran todo lo contrario.
Interior no cuenta la verdad de lo que sucede en Ceuta con la presión migratoria, más bien hace trucos. Juega a los números aplicando la teoría más antigua para que la cuenta le salga a favor.
Nadie es capaz de ofrecer una visión ajustada a la realidad de lo que pasa en este lado de la frontera, con jornadas en las que entran personas que no se cuentan porque ni se han interceptado, se deja de buscar a quienes terminan etiquetados como desaparecidos, se habilitan casas particulares para acoger a adultos y menores que terminan siendo invisibles para Interior, pero negocio para quienes convierten el tráfico de inmigrantes en su modo de vida.
Marruecos sigue sin aceptar a sus nacionales, pero de esto nadie quiere hablar.
Comienzan a proliferar asentamientos de niños y adultos que duermen entre cartones de los que nadie habla y a los que nadie protege, me refiero especialmente a los primeros, por eso de que el bien superior del menor parece que solo sirve en algunas ocasiones, en otras no resulta oportuno.
Se podría empezar a hablar de inmigración de otra forma, reconociendo lo que pasa, hablando de cómo funciona esa millonaria valla que parece un colador, comparando los datos oficiales que se difunden con la realidad de unas fronteras que están en demasiadas ocasiones al descubierto.
No estaría de más para dejar de construir realidades paralelas. Si interesa apañar números a intereses políticos puede funcionar, pero no cuando la transparencia que nos vendieron buscaba narrar la verdad de una frontera sur trinchera.







Echarri, es una invasión silenciosa.
En Madrid mandan dinero, mucho dinero para callar bocas.
Mientras la ciudad está marroquinizada a pasos agigantados.
Mira un artículo que escribiste en 2012 sobre Jadú, y como denunciabas que cada vez había más gente que los vecinos no conocían. Que el barrio se estaba perdiendo.
Una tiene que ser valiente, y reconocer la evidencia.
La Echarri ha dado con la clave, Marruecos no acepta sus nacionales, eso quiere decir que incumple los acuerdos, ¿y que hace España? NADA, tragar, tragar y tragar, porque será
Saludos, Esharri. Eres un escritor libre. Dijiste que Marruecos no acepta a sus propios ciudadanos. ¿Esto también aplica a los migrantes arrestados en el mar, o solo a aquellos que no fueron detectados en el mar y llegaron a tierra?