El cambio o no del modelo de gestión del servicio de limpieza pública viaria y recogida de residuos, el más caro para la administración local, tendrá que ser sometido a la consideración de la Asamblea una vez supere el trámite de exposición pública la memoria confeccionada por los técnicos de la Ciudad para decidir sobre criterios de eficacia, eficiencia, economía y calidad.
La Corporación es la competente para pronunciarse velando por el interés general, en cuya ponderación habrá de tenerse en cuenta también el de los trabajadores afectados directamente, en cuya subrogación se ha decidido primar el respeto escrupuloso a sus actuales condiciones salariales y laborales.
Los sindicatos pueden y deben velar por el mantenimiento de sus derechos adquiridos, que debe ir más lejos de lo que impongan las obligaciones legales estrictas.
Pero una cosa es ese marco de respeto y consideración que la institución debe tener en cuenta y atender y otra querer desplazar la capacidad de decisión de la administración al conjunto de los trabajadores como si su criterio se tuviese que colocar por encima, que parece que es lo que pretende el secretario general del PSOE, Juan Gutiérrez, que también es encargado general de la actual prestataria del servicio y que pretende marcarle el paso al Comité de Empresa de Trace que presidió.
Abdicar como primer partido de la oposición de posicionarse sobre una medida que recogió en sus programas y defendió para los autobuses urbanos es una postura que traiciona la responsabilidad del PSOE en la Asamblea, que exige de los socialistas un pronunciamiento motivado a favor o en contra. La abstención silenciosa amparada en que son los trabajadores los que tienen que decidir en función de un interés particular legítimo sobre una cuestión que afecta al conjunto de todos los ceutíes no es defendible.






