Se nos fue un nuevo legionario de esos que quedan pocos, pero que uno solo vale por muchos.
Fueron tantos los que te quisieron, que volver a cantar El Novio de la Muerte, es como volver a verte.
Ese joven que vino a observar un cuerpo y duró, poco, muy poco.
Era su día, ese que llegó de entre las nieblas y forjó un camino lleno de disciplina, para vivir y luchar en la guerra.
Solo quedaste para ser uno más, pero con una mordaz alegría de tener ese "chapiri", signo de ser un Caballero legionario, un hombre que hubiera sido uno más de la historia de los lejías.
Pero tuviste que presentarte ante el gran Jefe, y te llevó hacia un destino donde lucharás por todos los que fueron tus compañeros, para que en el futuro, el sudor sea con más orgullo, el miedo no existe, ya que sois legionarios, y el compañerismo se arraigue aún más por todos los nuestros.
Hoy estás haciendo un viaje hacia el Cielo de los Legionarios, donde los obstáculos son tan finos que te reirás de aquellos que están aquí, con su disciplina, y mirando al Cielo, ya que saben que todo lo que hagan será por ti, por tus días de estar con nosotros, por estar entre nuestra unión, por haber sido un lejía de primera categoría.
Hoy te lloramos, mañana tú nos ayudarás a ser hombres con el honor de ser los mejores del Ejército Español.






