Alrededor de 160 inmigrantes intentaron llegar a la Península en marzo, todos ellos a bordo de balsas playeras, siendo rescatados en aguas del Estrecho. Son las cifras que maneja Salvamento Marítimo, datos aproximados de una realidad complicada de concretar, ya que no se sabe a ciencia cierta las cifras de hombres y mujeres que, prácticamente a diario, parten de las costas marroquíes con la idea de llegar a la Península. También, aunque no es su objetivo principal, a Ceuta. En marzo se registró la entrada de 94 inmigrantes, y de ellos 30 lo consiguieron durante Semana Santa. Un volumen que se erige en un claro repunte respecto a lo producido en otros meses y que no hace sino significar la tendencia que será más clara en los próximos meses debido a la llegada del buen tiempo.
Tal y como ha concretado la Delegación del Gobierno, 78 de los 94 inmigrantes que llegaron a Ceuta el pasado mes fueron subsaharianos y solo 13 argelinos y los tres restantes de otros países. La vía marítima ha sido, prácticamente, la elegida por los subsaharianos para llevar a cabo este pase, siendo rescatados bien por la unidad ‘Gadir’ o por la patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
El empleo de las balsas playeras convierte las travesías en pases más trágicos, pero aun así, sigue produciéndose su salida a la desesperada, pagando entre 300 y 100 euros por la adquisición de estas unidades que son ofrecidas, a pie de playa, por marroquíes. Los propios guardias civiles, a través de la AUGC, han puesto de manifiesto otra faceta sobre la que no se acostumbra a informar: lo complicado de los rescates. De entrada faltan medios para atender periodos de auténticas avalanchas de balsas, como lo que ha sucedido en jornadas de la pasada semana con días en los que se llegó a rescatar a casi 60 personas en una decena de balsas distintas. Además, las patrulleras del Servicio Marítimo chocan, por sus características, con este tipo de servicio. AUGC recuerda que las embarcaciones están preparadas para la lucha contra el narcotráfico y para la intervención en rescates de inmigrantes que ocupen embarcaciones de mayores dimensiones, no para las endebles balsas a las que, incluso aproximarse, puede terminar provocando que estas vuelquen.
Como hecho curioso cabe destacar que en estos servicios de auxilio también estén actuando -en varias ocasiones en forma de cooperación- las patrulleras marroquíes.






