El delegado del Gobierno tiene trabajo. El ordenar a los mandos de las dos fuerzas de seguridad bajo su control que respeten a los periodistas. Porque no hace falta tener mucha preparación para que el jefe superior y el teniente coronel sepan ordenar a sus agentes que tengan un conocimiento de lo que es nuestro trabajo. Y eso a fecha de hoy no ocurre. Y aquí solo cabe una explicación: o ambos mandos son tan torpes como para no saber llevar las riendas de sus hombres o, sencillamente, no se les respeta. Ayer noche, cuando dos periodistas de esta casa acudían al Serrallo, pasadas las 23.00 horas, a trabajar para recopilar información sobre el trágico accidente ocurrido fueron rodeados por agentes de ambos cuerpos. Se les trató como si fueran delincuentes, se les quitó la cámara de fotos y la pastilla con las imágenes obtenidas y se les impidió que hicieran su trabajo. Después, tras obligarles a mostrar las fotografías se les devolvió el material y se les puso todo tipo de trabas. Los señores de la ley y el orden, que no son más que unos individuos escondidos bajo un uniforme, burlaron todo derecho que nos avala a informar al ciudadano para que hoy los lectores de El Faro puedan saber qué ocurría anoche. Y lo hicieron porque están acostumbrados a hacerlo, porque no es la primera vez que imponen su fuerza ante la prensa bajo amenazas y actuaciones de este tipo. En vez de preguntar actuaron a la tremenda, en vez de acercarse a los periodistas y preguntarles qué iban a hacer optaron por ejercer de pequeños dictadores. Así que nuestro demócrata delegado del Gobierno tiene ya trabajo: enseñar a respetar a quienes han demostrado que no saben, por muchos discursos que luego ofrezcan en sus respectivos patrones vendiendo únicamente falsedad.{jcomments lock}





