Nuevo retraso en la apertura del ‘Tarajal II’. Tampoco abrirá mañana lunes. Dice Delegación, a modo de exculpa, que ellos tienen todo listo, pero que no pueden abrir ese tráfico si Marruecos no tiene preparadas sus actuaciones para mejorar y dotar de seguridad su lado, después sobre todo de las muertes de dos personas. La noticia ha sentado como un jarro de agua fría entre los que, directa o indirectamente, dependen de que el comercio transfronterizo funcione. Al mes de bloqueo se suma otro mayor: el impedimento en la entrada a marroquíes que carecen de visado. Está pasando, no hay agilización en el tráfico de personas y vehículos, y todo esto repercute directamente en la ciudad y en cuantiosos sectores. Hay mucha incertidumbre, mucha queja y malestar. De nada valen los mensajes que a estas alturas ofrecen las administraciones. No lo valen porque no constituyen alternativa para quien no vende, no ve sus negocios activados y, por tanto, no puede garantizar la viabilidad económica de sus trabajadores y familias. Todo es una cadena. Si por un lado no funciona tampoco lo hará por el otro. A fecha de hoy desde la Plaza de los Reyes no se puede ofrecer dato para el regreso, ni se puede garantizar el futuro inmediato en unas instalaciones que llevan semanas paradas, situación que está provocando, por otro lado, que aumenten las avalanchas y los intentos de presión sobre la Guardia Civil.






