La Constitución española confiere una importancia singular a los sindicatos y a las asociaciones empresariales en el marco del Estado social y democrático de Derecho que ambos agentes deben jugar con responsabilidad.
Las centrales de clase volverán a salir a la calle este Primero de Mayo con la necesidad de actualizar los salarios y, a través de ellos, repartir la riqueza en un contexto inflacionista como principal reivindicación.
Fustigados desde hace tiempo por parte de la opinión pública y publicada, las centrales que representan al común de los trabajadores deben completar su evolución desde el marco laboral eminentemente industrial al nuevo modelo económico con características diferentes, ya que su importancia en la sociedad sigue siendo evidente.
Tanto los representantes de los trabajadores como las organizaciones empresariales deben ser capaces de alcanzar pactos con las luces largas para contribuir a la consolidación de la recuperación tras las crisis registradas durante los últimos años e intentar que la salida de las mismas sea lo más justa y equitativa posible.
Tanto España en general como Ceuta en particular siguen teniendo un desafío pendiente con las tasas de desempleo que las dos partes tienen que contribuir, con voluntad de acuerdo y propuestas realistas, a atacar.
En la ciudad se replican también problemáticas de alcance estatal como la falta de renovación de convenios, algunos con miles de afectados directamente como los empleados de los sectores comercial y hostelero, que conviene negociar cuanto antes en beneficio no solo de esos colectivos laborales, sino del conjunto de la sociedad para generar un marco de prosperidad sostenible.






