Con la crisis y las restricciones presupuestarias de las administraciones públicas, que la Ciuda Autónoma destine 300.000 euros a la renovación de una parte importante de la flota de la Policía Local tiene mérito y no solo por eso, sino también por toda la polémica suscitada en el último mes en torno al horario y retribuciones de los funcionarios de este Cuerpo de Seguridad.
Y es que lo que no se puede obviar de ninguna manera es que el Gobierno no se preocupe de que estos trabajadores públicos, servidores del ciudadano, desarrollen su importante tarea con los mejores medios a su alcance. Su efectividad depende en gran medida de que lleguen a los sitios con rapidez y sin problemas, de ahí que los medios materiales, en este caso, los vehículos tengan que ser renovados constantemente. La vida útil de estos coches no es la misma que la de un turismo particular, y de su buen estado también depende la seguridad de los propios policías que van en su interior.
Nadie puede poner en duda que la atención que se le presta a este Cuerpo y por lo tanto a los ciudadanos es la mejor. Esta inversión en tiempo de crisis así lo evidencia.





