Como es obvio, la configuración, políticas y prioridades del Gobierno central son importantes para todos los territorios y ciudadanos de España. Esta medianoche comienza la campaña electoral que conducirá a elegir al próximo inquino de La Moncloa, algo especialmente relevante para Ceuta y los caballas.
En un escenario político tan polarizado, en el que las encuestas pronostican una victoria del PP o del PSOE que a su vez dependería de alianzas y acuerdos para conseguir una mayoría suficiente, los comicios del próximo 23 de julio precisan en primer lugar de la mayor participación posible para dar al resultado de los mismos toda la legitimidad posible.
Para Ceuta, por todas sus singularidades, el talante más que el color político del Gobierno central es especialmente importante atendiendo a las necesidades de la ciudad como territorio, población e institución.
De la Administración General del Estado no solo depende buena parte de la suficiencia financiera de la administración local, sino también contar con garantías a la hora de defender los pilares de Ceuta: la integridad territorial y la soberanía, la “españolidad”; la defensa de la convivencia entre distintos; y la materialización efectiva del derecho a ser iguales con el resto de españoles que consagra la Constitución en el acceso a servicios básicos, entre otros.
Por encima de matices ideológicos, todos los partidos con capacidad de llegar a la Presidencia de la Nación deberían comprometer en sus programas esas tres garantías con carácter inquebrantable para dar seguridad al futuro de Ceuta.
Ese sería el mejor punto de partida para, desde ahí, que cada partido haga valer sus matices a la hora de intentar recabar la confianza de los caballas, que decidirán en quién depositan su confianza para un escaño que puede ser clave a la hora de formar mayorías.






