El estudio de la imagen fotográfica no puede hacerse solamente con las colecciones públicas -no siempre disponibles ni catalogadas- ni las revistas ilustradas. Así, el investigador suele acudir con frecuencia a coleccionistas de fotografías y postales, cuando no termina adquiriéndolas él mismo para utilizarlas como fuente documental.
Desde hace años, adquiero tanto álbumes y colecciones como piezas sueltas, pero son las grandes agrupaciones las que ofrecen mayor información, un contexto más completo para su estudio.
Hubo una época en las que las parejas se escribían cada jornada, en la que los soldados esperaban la carta de casa diaria como el último recuerdo de normalidad, y los jefes y oficiales no eran ajenos ni a la costumbre, ni tampoco a la necesidad emocional de hacerlo. Escritas por ellos mismos o por personas de su entorno, a causa del alto grado de analfabetismo, la carta llegaba a todos los puntos del campo de batalla, y desde esas mismas posiciones a todos los hogares de España.
Entre las numerosas correspondencias, completas o incompletas que he ido reuniendo, circuladas durante todo el siglo XX, hay algunas de gran interés tanto por las postales elegidas para escribirlas, como por los textos y también por los periodos que comprenden. No siempre se consiguen en una sola compra, porque en ocasiones están divididas entre diferentes vendedores, que las adquirieron en alguna compra global de un domicilio, una empresa o un pequeño archivo particular.
El comandante Arturo González Fraile es el autor de un enorme grupo de postales escritas desde Ceuta y Marruecos entre 1923 y 1925, periodo en el que estuvo al mando del Escuadrón expedicionario del Regimiento de Dragones de Numancia, 11º de Caballería. Lo sabemos gracias al cruce de su firma -siempre con su nombre de pila exclusivamente-, los nombres de los destinatarios y la marca de franquicia del Regimiento, que facilitaba la comunicación con las familias.
El envío de esta unidad, y la confirmación de la identificación, se explican con un texto de los autores de una página dedicada a Uniformes españoles contemporáneos: http://uniformesp.blogspot.com/2013/03/regimiento-de-dragones-numancia-reinado.html
“Como consecuencia del Desastre de Annual, 1921, se ordena la movilización a la primera situación de servicio activo del segundo y tercer año de reservistas, completándose el Regimiento hasta completar su plantilla al estado de al pie de guerra, en previsión de apoyo al Ejercito expedicionario de Africa, manteniéndose esta situación hasta 1924.
El 12 de marzo de 1923 el Escuadrón expedicionario, compuesto sobre la base del 1º Escuadrón y algunos efectivos del 2º, marcha para ser enviado a Ceuta, al mando del Comandante D. Arturo González Fraile, llegando a Sevilla por ferrocarril el 15, con una plantilla de 176 hombres y 170 caballos, donde embarcan. Es destinado el escuadrón al sector de Tetuán donde realiza labores de escolta y protección de convoyes y caminos, en la zona de Ben Karrich, en 1925 ocupa el macizo de Menkal en Larache y Zoco-El Had. El 6 de noviembre de 1925, entrega su ganado en el Depósito de Larache y embarca en el vapor Isleño, desembarcando en Barcelona el 9 de noviembre de 1925 incorporándose al Regimiento.”
Las postales que hemos ido adquiriendo están dirigidas principalmente a sus hijos, entonces niños, a los que trata de dar una visión amable de su estancia en África. Les habla de las ciudades por las que pasa, las posiciones militares y algunas operaciones de la Guerra, pero sin honduras, y con todo el cariño paterno, dando cuenta de los regalos que les manda, haciendo que no se encelen entre ellos por si reciben más o menos postales, preocupándose por sus estudios e, inclusive, regañándoles cuando su mujer le cuenta cómo se comportan.
Pero no siempre debió ser así. Hay algunas cartas en las que se deslizan informaciones de calado, como operaciones en tierra, simulacros de desembarco, bombardeos, heridas de compañeros de diferentes unidades … Se ve la impaciencia de volver a la Península, desde abril de 1925, y como el desembarco de Alhucemas prorroga la estancia hasta noviembre. Un desembarco, por cierto, del que habla abiertamente ya a finales de mayo.
Todas las piezas están fechadas e indican el lugar desde el que se escribieron, por lo que podemos establecer el recorrido de la unidad desde Ben Karrich al Zoco del T’Zenin, con visitas a Ceuta, Tetuán, Arcila y Larache, en donde se abastece de las postales.
Aunque en ocasiones utiliza imágenes fotográficas -de la medina de Tetuán-, lo normal fueron las grandes series impresas, tanto en blanco y negro como en color, siendo mayoritarias las urbanas de Ceuta, a mucha distancia del número que ocupan las de Larache, Xauen, Tetuán, Tánger, Alcazarquivir, Ouad Lau o Arcila. Sus hijos no solo le pedirán, sino que competirán por reunir cuantas más mejor de las series de caricaturas del dibujante sanroqueño Diego Mullor, muy populares en la época.
Un siglo después, estas correspondencias no constituyen otra cosa más que la visión personal y tamizada de los protagonistas para su familia, pero nos muestran el lado humano del militar, y que la vida, a pesar de la guerra, siempre se hace camino ante las adversidades.
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