En el verano de 1970, un equipo del NO-DO de Televisión Española se desplazó hasta Ceuta para documentar una de las intervenciones arqueológicas submarinas más llamativas de la época.
El reportaje, emitido el 5 de octubre de 1970 (edición 1440A), recoge las labores de extracción de cañones del fondo marino en el entorno de los islotes de Santa Catalina, escenario del hundimiento en 1692 de los navíos franceses L'Assuré y Le Sage.
Le Assuré tenía una eslora de 43 metros, tres palos y portaba 60 cañones en dos puentes. Le Sage algo más antiguo era de 40 metros y llevaba 53 cañones; en ambos una mitad eran de hierro, la otra de bronce. El personal estaba formado por oficiales, suboficiales, infantes de marina y marineros, estos últimos los más numerosos.
En aquel naufragio se ahogaron 317 personas y fueron rescatadas 480, en gran medida gracias a la ayuda de los ceutíes, pero pasaron a prisión por orden del gobernador de la ciudad, Francisco Bernardo Baraona, al estar la España de Carlos II y la Francia de Luis XIV en guerra.
Las imágenes, rodadas por Enrique Pastor con cámara Arriflex, destacan por incluir secuencias submarinas en las que se observa a los buceadores, Juan Bravo y José Manuel Ávila entre ellos, trabajando en la recuperación de piezas de artillería de bronce del siglo XVII.
Se trata de una de las primeras aproximaciones audiovisuales en España a la arqueología subacuática con medios profesionales de televisión.
El fragmento del noticiario puede verse a partir del minuto 7:30, y refleja también el contexto de la época, en la que el NO-DO se proyectaba obligatoriamente en las salas de cine antes de la película principal, convirtiéndose en una ventana habitual a la actualidad para el público.
Más allá de su función informativa, estas imágenes constituyen hoy un valioso documento histórico: no solo por el registro de un hallazgo patrimonial en el fondo del Estrecho, sino también por el propio carácter pionero de su realización, que combina divulgación, técnica cinematográfica y arqueología submarina en un momento todavía incipiente para este tipo de exploraciones en España.
Más de medio siglo después, uno de aquellos hallazgos vuelve a situarse en el centro de la actualidad cultural de la ciudad. El Museo de Ceuta, en el Revellín de San Ignacio de las Murallas Reales, alberga los trabajos de restauración de uno de los históricos cañones de bronce procedente del pecio de L'Assuré, formando parte del conjunto arqueológico recuperado del naufragio de ambos navíos L’Assuré y Le Sage frente a los islotes de Santa Catalina en 1692, considerado uno de los hallazgos más relevantes del patrimonio subacuático de Ceuta.
En 1970 y 1980 bajo la dirección de Juan Bravo Pérez, el apoyo fotográfico de José Manuel Pérez Ávila y el apoyo del Ayuntamiento son recuperados 14 cañones de hierro, un cañón de bronce de 2094 kg y un ancla de grandes dimensiones, fue la recuperación arqueológica submarina de mayor envergadura realizada en nuestras aguas a pesar de la escasez de medios, quizá la única de un navío de esta época en Europa
Así, la misma pieza que fue rescatada ante las cámaras del NO-DO en 1970 regresa hoy al foco público, esta vez no desde el fondo del mar, sino desde el laboratorio de restauración, donde ciencia y conservación trabajan para garantizar su permanencia en la memoria histórica de la ciudad.
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