Es una huida sin freno. Las narcolanchas, género prohibido que sigue campando a sus anchas en la ruta del Estrecho, se enfrentan a todo con tal de no perder el hachís procedente de Marruecos que surca ese triángulo conformado también por Ceuta y Algeciras.
Este sábado un ocupante de este tipo de embarcación murió y otros dos han resultado heridos, uno de ellos grave, al colisionar en aguas del Estrecho de Gibraltar próximas a Cala Arena, en Algeciras (Cádiz), contra una embarcación del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
La asociación de la Guardia Civil Jucil recuerda que la “labor de nuestros compañeros se desarrolla en condiciones extremas y el Gobierno sigue sin reconocer su profesión de riesgo”.
No es el primer accidente mortal que se sucede, lo que evidencia que este tipo de situaciones lejos de aminorarse van a más, sin que se hayan adoptado las medidas idóneas para frenar esa delincuencia sobre la que la propia Fiscalía General del Estado alerta en su memoria.
La Guardia Civil mantiene en Ceuta a su Servicio Marítimo básicamente para labores de contención y auxilio de la inmigración, pero desde la central COS se lanzan muchos de los avisos de tráfico de narcolanchas en los que terminan interviniendo otras embarcaciones del Cuerpo.
Los heridos y detenidos
En este suceso, un cuarto ocupante de la narcolancha fue detenido. Se trata de un hombre natural de Huelva al igual que el fallecido y que uno de los heridos, el de carácter más leve.
El otro herido, que reviste más gravedad, es un ciudadano magrebí que fue trasladado junto al que ha resultado con heridas leves al hospital de Jerez de la Frontera (Cádiz). Ambos están bajo custodia de la Guardia Civil.
El suceso se produjo durante una vigilancia del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, cuando la narcolancha, ocupada por estas cuatro personas y cargada de fardos de hachís, terminaba colisionando contra la embarcación Río Navia del Instituto armado.
Los agentes patrullaban en aguas del Estrecho cuando advirtieron la presencia de una lancha rápida de las empleadas habitualmente para el narcotráfico, que se dirigía a gran velocidad hasta la costa algecireña.
Emprendieron la persecución de la embarcación sospechosa, que se dirigía hasta Cala Arena, una recóndita playa de difícil acceso, con la intención de alijar allí el hachís.

Así fue la persecución
Durante el transcurso de la persecución, se produjo una colisión entre ambas embarcaciones que resultó mortal para uno de los ocupantes de la narcolancha, a quien este domingo se le practicará la autopsia.
A bordo de la narcolancha, los agentes han intervenido un número elevado de fardos de arpillera con hachís, cuya cantidad aún no se conoce.
Fuentes de la investigación han señalado que la embarcación Río Navia sufrió daños en un lateral pero que no se produjeron daños personales.
Últimos sucesos similares
El último incidente de estas características se produjo el pasado 17 de febrero, cuando el tripulante de otra narcolancha falleció en una persecución con una patrullera de la Guardia Civil a 37 kilómetros al sur de la desembocadura del río Guadalquivir.
El suceso, en el que otro ocupante resultó herido, se produjo sobre las 21.45 horas cuando la patrullera Río Tietar de la Guardia Civil vio una narcolancha con tres motores y cargada de fardos y durante la persecución uno de los narcos cayó al agua.
La Guardia Civil le lanzó distintos medios como un chaleco salvavidas, un cabo e incluso una boya, pero el hombre, que finalmente falleció, rechazó esta ayuda, y también la de un agente que se tiró al mar y al que empujó, según el instituto armado.
Ese mismo mes, el día 7, un vecino de Barbate (Cádiz) de 39 años murió y otro resultó herido al colisionar la embarcación en la que viajaban, cargada de hachís, con una patrullera de la Guardia Civil que le perseguía en aguas del Estrecho.
En esa ocasión el accidente ocurrió a unos 18,5 kilómetros de Tarifa (Cádiz), cuando uno de los dos ocupantes de la embarcación, una recreativa, al ver acercarse a la patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil comenzó a tirar al agua fardos de hachís, mientras su compañero cambiaba el rumbo.





