Recuerdo mis primeros pasos de "El Camino", tarde comencé a caminar.
Pero los pasos son parte del destino, y llegan cuando han de llegar.
Tanto conocimiento acumulado y no saberlo como emplear. A mi me crecen los nietos
¿Y a los hijos de la guerra? ¡Qué mas da!
Las bombas cortaron sus alas sin piedad.
Dice mi amigo Alberto: camina siempre adelante...
¿Y si El Camino lo para una alambrada de maldad?
Espinas llenas de hambre, frío y miedo... y todo ello sin necesidad
Lágrimas para cenar, la madre impotente las cocina.
El padre se cansó de luchar.
Los niños tragan y tragan,
¿a dónde fue mi futuro?
No se atreven a preguntar
Amanece para todos, pero el sol no calienta a todos por igual.
La huella se hace profunda, en lo más hondo de mi alma, me dificulta andar. Andar digno, limpio, andar con los demás.
Ya no entiendo "El Camino", si no lo hacemos todos juntos, mi futuro se enturbia, mi paso se vuelve torpe, he perdido la dignidad.
Para qué sirve tanto equipaje, solo no quiero vagar.
¡¡Yo, yo, yo... siempre yo!!
¿Y los demás?
Mis niños, sus niños, qué más da.
Todavía estamos a tiempo de continuar.
Asumir los errores y un poco de voluntad,
nos sobra tanto y con un poco valdrá.
Mi paso se hace firme y conmigo el de los demás
Se hace digno "El Camino" si en el paso la entrega está.
Unamos nuestras manos, no es frivolidad
Caminemos todos juntos y qué fácil se nos hará.
Vale todo; dinero, cariño, comprensión, ternura ...
De todo nos sobra menos de Caridad.
Al Apóstol Santiago le pido que los niños, nuestro futuro, sean de todos y no de una guerra estéril.
José Ignacio Castro Martínez





