Fue un acuerdo por unanimidad de toda la Asamblea, pero en la jornada de ayer se homenajeó a Mustafa Mizziam por parte de todas las fuerzas políticas. Queda claro que Mustafa no fue un político al uso. Rompió muchos moldes en la Asamblea autonómica, pero también fue un hombre de consenso. Aún estando en la oposición no le importaba votar a favor de los presupuestos del equipo de gobierno si lograba incluir algunas enmiendas por su parte. Pero también prestó grandes servicios al ejecutivo con su permanencia en el gobierno de Juan Vivas en sus dos primeros años. Además, tal y como reconoció el mismo presidente, su despacho lo tenía en calle. Mizziam no aguantaba detrás de una mesa, porque le gustaba el contacto frente a frente. Nunca tenía un mal gesto, además de contar con una educación exquisita y los más necesitados siempre encontraron en él a una persona dispuesta a echarles una mano. Ayer recibió un homenaje digno dándole su nombre a un edificio del que fue su promotor.





