Un informe del Fondo Monetario Internacional es verdaderamente demoledor con las consecuencias económicas que tendrá la pandemia en España. Se habla de que el PIB bajará un 8%, la misma cifra que durante los años de la crisis del ladrillo. Es decir en solamente un ejercicio económico lo que antes fue en algo más de cinco. Por tanto, las expectativas para España no son muy halagüeñas y ello es doble para Ceuta. Porque nosotros a la mencionada crisis del coronavirus le tenemos que añadir, aunque sea pesado el recitarlo en tantas ocasiones, la producida como consecuencia de la decisión adoptada por Marruecos de eliminar el comercio atípico a partir del pasado mes de septiembre. Por tanto, las fuerzas políticas de la oposición y los empresarios más los sindicatos no tendrán más remedio que dejar de lado las diferencias que puedan existir y aceptar la invitación del presidente del Gobierno de negociar un Plan de Reconstrucción Nacional y aquí en Ceuta no podemos ser menos. Por un lado, la primera reflexión es volver a repetir lo que ya dijimos en el editorial del pasado lunes cuando mencionamos que nuestra ciudad debía estar presente en esas reuniones, al igual que lo harán el resto de las autonomías. A nosotros no nos pueden dejar de lado porque sería verdaderamente mortal para nuestros intereses. Pero también es un mensaje para todas las fuerzas políticas de Ceuta y para todos los agentes sociales. Ese entendimiento que se hace obligatorio a nivel nacional, en el caso nuestro es absolutamente primordial porque nos jugamos el doble que los demás. Ceuta se encuentra ante una de las encrucijadas más importantes de nuestra historia. Es verdad que siempre hemos sido capaces de superar, a lo largo de nuestra historia, multitud de dificultades, pero quizás nunca como hasta ahora. El planteamiento que hagamos a nivel nacional para que el Gobierno central nos ayude necesita sí o sí del acuerdo de todos los que están llamados a sentarse en la mesa de negociación.







Han hundido el futuro de nuestros hijos y nietos, ellos pagarán con sueldos de hambre y paro brutal las decisiones de nuestros dirigentes, y no me vale echarle la culpa al covid, los que gobiernan, con su dilación en la toma de decisiones sobre la pandemia, han provocado lo que está pasando y la ruina económica que se cierne sobre la sociedad española. Hay países que tienen buenos gobernantes y lo vieron venir, por eso, para ellos, el impacto de la pandemia es mínimo. Nombremos a Portugal, Grecia, Malta y la mayoría de los países del Centro y Norte de Europa. Ellos sí, nosotros no. Estos países estaban en otra cosa, importante para ellos, el covid, y no gritando el 8-M :" Madrid será la tumba del fascismo".