“Mi hermano, ¿hay niebla?”. Es la pregunta que hace un joven aspirante al cruce a nado a Ceuta desde Marruecos en uno de los foros más activos asociados a la inmigración.
Su pregunta da pie a respuestas de otros tantos nadadores que buscan el momento propicio para echarse al mar y emprender rumbo a este lado de la frontera, creándose un foro de intercambio de datos que nunca descansa.
Dialogan de forma activa sobre cómo intentarlo, dan además fechas para sumarse a intentos de entrada para mermar así la capacidad de reacción de la Guardia Civil o la Gendarmería.
La fuerza de las redes sociales, que empezó a hacerse notar el verano pasado con grupos populares tanto en Facebook como en TikTok, continúa constituyendo la llamada perfecta para mover a la juventud marroquí.
Allí, en esos grupos, se habla de fechas, se pregunta sobre cuál ha sido la forma elegida por quienes han llegado a Ceuta para entrar con éxito o la ruta que deben seguir.
Incluso cuelgan vídeos en los que se enseña cómo nadar o el camino acertado una vez cruzan la frontera para, por ejemplo, llegar hasta el CETI.
Cuelgan vídeos grabados en plena travesía, estando en el mar sostenidos con flotadores. También a bordo de embarcaciones o tras trepar el vallado.
Comparten precios de alquileres de casas en Castillejos, de lo que cuestan las travesías en moto de agua o phantom, de trajes de neopreno, aletas o incluso quieren saber dónde se venden los garfios artesanales empleados para trepar por el vallado del perímetro fronterizo.
Ya nada se mueve al margen de la red de redes. Allí se dialoga sobre las formas de escapada e incluso se muestra el interior de las estancias en donde son acogidos adultos y menores.
El CETI y los recursos para menores habilitados por la Ciudad son de sobra conocidos al otro lado de la frontera gracias a las grabaciones que los que allí ingresan llevan a cabo y difunden a través de TikTok o Facebook.
La Guardia Civil ha advertido que, en momentos de llegadas, sobre todo de menores, hay otros residentes de los centros asistenciales del Tarajal que están en la playa esperando, siendo testigos de esos pases. Saben que van a entrar porque, entre otras cosas, esos mensajes se avisan y difunden.
Así ocurrió, por ejemplo, en septiembre del año pasado, cuando cientos y cientos de personas intentaron a la vez cruzar a Ceuta.
Habían avisado de la fecha, de esa y de otras posteriores con nuevos intentos que quedaron frustrados. El despliegue en Marruecos fue prácticamente histórico, quedando blindado no solo el entorno del Tarajal sino también la valla y Beliones, puntos por donde se pretendió la entrada.
Tras aquello se llevaron a cabo operaciones para detener a quienes habían alentado estos movimientos. Hubo además condenas ejemplares. ¿Se erradicó esta forma de captación? No. De hecho, la semana pasada se difundía la erradicación en Castillejos de una red detectada por la Gendarmería que incitaba a los pases de inmigrantes.
Con información aportada por la Unidad Central de Investigaciones Judiciales en coordinación con la Unidad Central de Inteligencia y Documentación, fueron identificadas varias personas que habían intercambiado llamadas telefónicas con el principal sospechoso.
Es quien había creado un grupo de comunicación en la plataforma WhatsApp para captar a jóvenes de diferentes ciudades marroquíes y animarlos a organizar un pase clandestino masivo.
Las investigaciones, supervisadas por la Fiscalía competente de Tetuán, revelaron además la implicación de un menor.
Este domingo, la Marina frustró una operación para trasladar a inmigrantes irregulares en una gran embarcación por la bahía de Beliones.
Los mensajes oficiales buscan teñir de normalidad una situación enquistada en la frontera sur que no lo es.
Hay repunte en las entradas, pero sobre todo hay repunte en esas llamadas continuadas a aproximarse a la zona norte para cruzar. Conforme ha ido pasando julio para enlazar con agosto el número de personas que se han echado al mar ha sido mayor.
Lo que antes era un goteo constante de nadadores ha pasado a tener mayor presencia. Es la verdad que conocen los guardias civiles a pie de frontera, a pesar de que oficialmente se intente enmascarar esta realidad con otros datos o apreciaciones.
Se repite la misma tónica que el pasado año, cuando precisamente esos foros de comunicación provocaron los movimientos más importantes de inmigrantes que incluso a Marruecos le costó contener.
Este pasado fin de semana, ni la propia Guardia Civil podía divisar cuántas personas se estaban echando al agua. Los vídeos de jóvenes saltando por las vallas del paseo marítimo de Castillejos reflejan el efecto de llamada provocado.
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