
Con casi 33 años en el Cuerpo Nacional de Policía, siete de ellos en Ceuta, la actuación que tuvo en las cabañas del complejo rural ‘Miguel de Luque’ ha sido, sin duda, la más complicada. Él mismo lo reconoce a ‘El Faro’, tendido en la cama de la habitación, marcado todavía por las graves heridas perpetradas, cuchillo en mano, por el marroquí nacionalizado suizo, Yassine. “Sí, sin duda esta ha sido la intervención más complicada en todos mis años de policía. Esperemos que ya no me queden más acciones así”, señala, rodeado de varios compañeros que ayer tarde, como viene sucediendo desde el pasado sábado, han querido acercarse para charlar con él, y sobre todo para comprobar como se encuentra y darle ánimo.
Juan Ferrer se sabe querido. Prácticamente toda la Jefatura Superior, cúpula incluida, ha ido a visitarle, pero también lo han hecho sus compañeros del Sindicato Unificado de Policía, al que está afiliado, así como comerciantes del centro, que han testimoniado así el aprecio que tienen hacia uno de los policías que habitualmente patrulla por las calles céntricas de la ciudad. Pasado el suceso, ahora queda por delante la recuperación, que será compleja. En su memoria se dibujan todavía las escenas, algunas más claras que otras, de una agresión que todos tildan de brutal. “Lo único que me acuerdo es que vino por detrás y me pego el navajazo en el cuello. A partir de ahí me defendí como pude para quitármelo de en medio y fue cuando me pegó otro navajazo en la mano izquierda con la que quería protegerme para que no me pinchara más”, recuerda señalando la mano, completamente vendada, y con los tendones totalmente dañados. “Me la ha destrozado entera porque le dio vuelta al cuchillo y me arrancó todos los tendones para fuera”, indica el agente Ferrer.
El agresor sabía perfectamente que estaba ante un agente del Cuerpo Nacional de Policía. Cuando Ferrer fue avisado por la dueña del bar de que este individuo estaba robando -antes de hecho se había colado en una de las cabañas- entró en las instalaciones diciendo en varias ocasiones ‘alto policía’. Por detrás recibió el corte en el cuello que a punto estuvo de terminar con su vida. La primera en auxiliar al agente fue su propia mujer, adentrándole, con varias heridas de muerte, en una de las cabañas. “Lo que no quería era que entrara porque podía matar a las tres mujeres que estaban allí. Eso es lo que tenía miedo de que ocurriera”, recuerda. Las llamadas a la central se repitieron informando a los compañeros de que la alarma no era ya sólo por un robo, sino por la presencia de un agente herido y en muy malas condiciones. La ambulancia también acudió a las cabañas.
En el momento de las agresiones, el ahora ya detenido y encarcelado, nada decía. Solamente atacaba con el cuchillo, una y otra vez. Ferrer sabe que ha vuelto a nacer. Sonríe cuando se le indica esto y recuerda cómo a medio trayecto hacia el Hospital la ambulancia tuvo que parar para que los médicos le introdujesen sangre ya que se había desangrado. “Pensaba que me moría, pero sobre todo tenía miedo de que se metiera dentro de la cabaña para hacer algo a las mujeres que estaban conmigo”, indica, entre ellas una embarazada.
Ahora, con la tranquilidad del trabajo bien hecho, y reconociendo la labor que han desarrollado otros agentes para localizar al agresor, el agente Ferrer espera su recuperación. Será lenta, pero al menos le queda el orgullo de un servicio bien hecho y de palpar el “compañerismo tan bueno” que hay en la Jefatura Superior, sin olvidar a los agentes de otros cuerpos que también han acudido a interesarse por su salud. En su conciencia sabe que a la vida le ha dado por entregarle una segunda oportunidad.
A prisión
En la tarde de ayer el juez dictó auto de entrada en prisión del detenido, al considerar, en base a las diligencias presentadas por la Policía Nacional, que existen fundamentos suficientes para incriminar al supuesto agresor con los hechos. Se cuenta además de con la testifical de varios agentes, con un vídeo procedente de las cámaras de seguridad del ‘Miguel de Luque’ que ha grabado cómo sucedieron los hechos con todo detalle. Se considera que ha existido un delito de tentativa de homicidio y queda por definir, en base a los exámenes de las heridas que a posteriori haga el forense, si puede haber mayor carga penal.
Qué dice el detenido
En la declaración ofrecida ayer ante la instancia judicial no reconoció los hechos. Dijo que él no había apuñalado a nadie y que tampoco había robado. ¿Que por qué huía? Dijo que estaba en el bosque porque huía de una "banda". Evidentemente el juez no ha dado más credibilidad a su versión que a la policial así que ordenó su ingreso en Los Rosales.
Anabolizantes
La envergadura del detenido llama la atención así como su conocimiento de artes marciales. Quienes lo han visto destacan su fortaleza física, además en el registro que se llevó a cabo en la cabaña número 22 que ocupaba se encontraron sustancias anabolizantes.
la denuncia
Robo de 6.000 euros
Ha llamado la atención a la Policía Nacional que antes del suceso el detenido denunciara el robo de 6.000 euros. Disponía de un seguro, así si le robaban la compañía se lo cubría. Ahora cabe investigar la veracidad de esa versión. Antes del suceso había tenido un altercado en Benítez y también en el Poblado Marinero. Llevaba en las cabañas desde el pasado lunes, pero antes había estado en otro complejo hotelero de la ciudad. Otros residentes de las cabañas destacan su carácter amenazante.






