Llegaron a nuestra ciudad hace poco más de mes con las ideas bien claras: conseguir extrapolar las ventajas de las clínicas veterinarias de la península a nuestra ciudad. Así nació Hachiko, un proyecto de Cristina Borrás, que vio la luz cuando esta animalista decidió igualar el servicio de Ceuta a los ofrecidos en la península. “Se trata de mejorar muchos aspectos, traer nuevas tecnologías en veterinaria y un veterinario con experiencia en otros países, así como nuevas formas de operar porque hay diferencias entre la península y Ceuta”.
Así, Hachiko logra ofrecer precios más equiparados a los de la península. “Se trata de dar facilidades y que no se espere por un tema económico”. Además los presupuestos son personalizados para cada cliente. “La lista de precios debe depender de varios factores como la complicación del problema, el estado del paciente, la edad, el tiempo que haya que dedicarle y por eso buscamos un trato muy atento y muy personalizado”.
Solidaridad
La parte solidaria de Hachiko también se hace patente en precios más reducidos para animales callejeros o de la Protectora. “Nos hemos dado cuenta que hay muchas personas que se hacen cargo de los tratamientos de animales que están en la calle, aún cuando no los tienen adoptados”, apunta Borrás.
La promotora de esta idea se muestra optimista a la hora de hacerse un hueco en el mundo de la veterinaria, pese al alto número de clínicas ya establecidas en nuestra ciudad. “Hoy día no creo que fácil abrir nada, pero hay huecos para todos y cada uno tendrá su fuerte. El nuestro es la medicina veterinaria y ahí vamos a marcar una diferencia”.
La clínica dispone de un amplio equipamiento con el que atender cualquier dolencia, realizar diagnósticos o intervenciones quirúrgicas. De la consulta de exploración para realizar el primer diagnóstico, se pasa a otras salas con material más especializado como el contador hemático y láser para analíticas, herramientas para determinar parámetros del funcionamiento de hígado y riñón, servicio de Rayos X o ecógrafo.
“La mayoría de las cirugías que se pueden hacer, las hacemos pero hay aspectos específicos como un trauma, habría que esperar porque hay que pedir la placa”, apunta el veterinario, Francisco Guijarro, cuya amplia experiencia también la ha demostrado trabajando en clínicas en el extranjero.
Las intervenciones quirúrgicas se realizan con inhalador, una técnica menos invasiva que la anestesia inyectada. “No me gustan las endovenosas porque estamos expuestos a algún accidente y tienen un factor de riesgo mayor. Prefiero con gases que es más seguro”, concluye Guijarro.










