En la puerta de la pista de Pádel casi me rompo la pierna; no había mucha luz, tal vez nada, fue la luna la que me salvó la vida.
Mientras le leía el Cañonazo de hoy, por mi perra fui frenado en seco; un boquete en el suelo estuvo a nada de tragarse esta pierna de este viejo sexagenario que va dándose tropezones por esta noble y leal Ciudad. Ya soy un caído por España aunque sea más rojo que un tomate.
Mi Abby es la perra mas curiosa del mundo y sabe más que Sócrates pues en cada gesto, cuando husmea, al hacer sus necesidades, los tonos del ladrido, la manera de mirarme y de lamerme, esconden un lenguaje en el que nos comunicamos los dos.
Abby, saltó el pequeño muro para acceder a la zona del mar en la que los pescadores gastan sus horas esperando la caza.
Como decía, al no haber rejas en la zona de los PPP (perros potencialmente peligrosos) accedió a la zona sin importarle la hora. Las rejas estaban en el suelo, alejadas de la mano de Dios.
La zona de los PPP estaba cerrada por este motivo y los usuarios deberían traer a sus mascotas atadas, embozaladas, nerviosas, moviéndose de un lado para otro.
La tensión suele mascarse en el parque pues los otros perros merodean a su alrededor y rompen con el ambiente cordial y agradable que suele ser habitual.
Lo curioso es que cuando se denuncia algo referente al parque aparece un señor haciendo fotos: que si fotos de la reja, que si fotos de los boquetes, que si fotos de las casetas, que si fotos de los grifos, que si fotos de la manguera, que si fotos del árbol, que si foto de la puerta que hay que pintar, que si fotos de la farola que tiró uno de los últimos vendavales con la suerte de estar cerrado el parque.
¿Quién será el señor de las fotos? ¿Será aficionado a retratar quejas de los usuarios? ¿Será la consejera del ramo camuflada en una careta?
¿Dónde irán? Lo mismo a la UCO, posiblemente a los servicios de inteligencia para ser documentos de alto secreto.
Es todo una incógnita que todos nos preguntamos.
Creo que el domingo próximo, Iker Jiménez va a dedicar un especial al “hacedor de fotos” del parque canino.
Esperemos que no sea un alma en pena buscando a su mascota perdida en el abismo de la memoria.






