La Audiencia Provincial de la Sección VI de Cádiz con sede en Ceuta ha dejado visto para sentencia el juicio contra cuatro acusados por una brutal agresión ocurrida en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en junio de 2022. La Fiscalía solicita para ellos penas que podrían alcanzar hasta 35 años de prisión.
Antes de que el juicio quedara visto para sentencia, los acusados afirmaron su inocencia y denunciaron el calvario vivido durante los dos años que pasaron en prisión preventiva.
“He estado dos años en prisión por algo que no he hecho y quiero justicia”, declaró uno de ellos ante el tribunal, mientras que otro lamentó los años perdidos sin contacto con su familia, que incluso llegó a pensar que había fallecido.
Uno de los testigos y víctimas, de origen sudanés, relató que el conflicto en el CETI se extendió durante tres días. Según su declaración, el 1 de junio de 2022, tras el rezo, uno de los acusados habría pedido dinero a una víctima, lo que derivó en una pelea multitudinaria entre residentes magrebíes y africanos subsaharianos que acabó con varios heridos hospitalizados.
Durante su testimonio, de difícil comprensión por problemas de traducción, explicó que iba camino de la playa cuando fue atacado. “Venían africanos, algunos con el rostro tapado, cuando me dieron con un cuchillo en la cabeza. Además de la agresión del cuchillo me dieron con un palo”, aseguró.
El testigo afirmó haber sido agredido junto a tres compañeros y reconoció a tres de los acusados como autores materiales de los hechos, aunque no pudo identificar a uno de ellos. “Del último no recuerdo que estuviera en la agresión”, añadió.
El abogado de la Defensa destacó varias contradicciones en la declaración del denunciante, especialmente sobre el lugar exacto al que se dirigían las víctimas cuando ocurrió el ataque. En fase de Instrucción, se dijo que regresaban del rezo, mientras que en el juicio señaló que venían de la playa.
Asimismo, el letrado cuestionó si el testigo estaba solo en el momento de la agresión, a lo que este respondió que “no recordaba haber estado solo” y que en el juzgado anterior “el traductor no me entendía bien”.
A pesar de señalar que los agresores llevaban el rostro cubierto, el denunciante insistió en que reconoció “al del cuchillo porque lo conozco perfectamente”.
Un vigilante de seguridad del CETI, que esa noche era responsable de turno, describió los hechos como “el momento más desagradable de mis 15 años de servicio”. Según su testimonio, los enfrentamientos fueron entre residentes guineanos y sudaneses, y se requirió la presencia de la Policía Nacional ante la magnitud del disturbio.
Explicó que varios heridos fueron identificados mediante cámaras de seguridad y por las propias víctimas, quienes no dudaron en señalar a los acusados como responsables.
Ante el temor de nuevos incidentes, el personal del CETI decidió mantener fuera del recinto a los implicados mientras los sanitarios atendían a los heridos.
Durante la vista oral también se reprodujo la prueba preconstituida de otro de los agredidos, quien declaró no conocer a los acusados. “Salía de la mezquita y los cuatro acusados, junto a otros, iban con cuchillos y barras con las que comenzaron a agredirnos”, explicó.
Según su testimonio, él fue el primero en ser atacado: “Me dieron con un cuchillo y me desmayé”.
Este relato coincidió parcialmente con el de otros testigos, aunque la defensa subrayó que existían incongruencias entre las diferentes versiones.
Los cuatro acusados, de origen africano, negaron rotundamente su participación en los hechos. El primero de ellos aseguró que no conocía a los otros procesados y que el día de la agresión se encontraba lavando coches en una gasolinera. “No participé en ninguna pelea. Yo también fui agredido esa tarde por un grupo con la cara tapada”, señaló.
Otro de los procesados indicó que apenas llevaba un mes en Ceuta y que la Policía lo detuvo dentro del CETI, sin que entendiera las razones. “No conocía a los testigos, es la primera vez que los veo”, manifestó.
Los otros dos acusados, que actualmente residen y trabajan en la península, coincidieron en afirmar que no participaron en ninguna agresión y que durante el juicio inicial no tuvieron traducción adecuada.
Los cuatro acusados, en el turno de la última palabra, insistieron en su inocencia y recordaron que su intención al venir a España fue “buscar un futuro mejor”. “Hemos venido aquí a trabajar, no a crear problemas. Dejamos a nuestras familias atrás para ayudarlas”, declararon ante el tribunal.
El juicio quedó visto para sentencia. El Ministerio Fiscal y la Acusación Particular siguieron con su escrito inicial solicitando condena para los 4 acusados, mientras que las Defensas solicitaron la libre absolución de todos ellos e incidieron en las múltiples contradicciones y la escasez de pruebas.
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