La Guardia Civil y la Marina marroquí han cooperado durante toda esta madrugada, coincidiendo con el día de la Patrona, para evitar la entrada en Ceuta de decenas de nadadores.
Y no solo inmigrantes de origen marroquí, sino también subsaharianos que se han echado al mar, rompiendo con la tónica del salto de la valla.
Cada vez se aprecia una mayor presencia retomándose los pases que se veían hace años.
El objetivo es pasar a Ceuta y lo intentan prácticamente todos los días, ya sea por la mañana o de madrugada.
Durante las últimas horas, más de 40 personas han intentando llegar a nado hasta nuestra ciudad, pero en todos los casos ha intervenido la Marina marroquí guiada por los agentes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
Han sido un trabajo constante en el mar que se repite prácticamente a diario, evidenciando la cooperación a ambos lados del espigón para evitar picos de entradas.
El más reciente fue el que se produjo a finales de julio, con el pase a Ceuta de casi 60 menores, además de unos 30 adultos.
En las últimas horas ninguno de los intentos ha fructificado en entradas, al igual que en los días anteriores.
Lo que hace la Guardia Civil es ejercer de guía a una Marina marroquí a la que conduce a los puntos en donde se encuentran los nadadores para que los recoja y los conduzca hasta sus arenales.
El Servicio Marítimo está dotado con mejores medios y su función es determinante para identificar los puntos en donde se están registrando las incursiones de inmigrantes, guiado además en sus labores por las indicaciones de los búhos y de los agentes del COS.
No se trata solo de interceptar a quienes buscan el pase a nado, sino de salvar vidas. En esa función está centrado el Instituto Armado.
A 24 horas de que tenga lugar la denominada Operación Feriante, periodo en el que los inmigrantes intentan colarse en las atracciones con motivo del final de las fiestas patronales, se suceden estos pases en su mayoría protagonizados por jóvenes.
La función de los agentes de la Benemérita en el mar es, precisamente, la de evitar que se produzcan tragedias, así como la de ejercer el control debido en los espigones.
Y eso es lo que han estado haciendo durante esta madrugada, guiando constantemente a los agentes marroquíes y recorriendo toda la zona próxima al espigón del Tarajal, así como más allá.
Los nadadores buscan el cruce en grupos reducidos, pero constantes. Son los intentos que no son incluidos en las estadísticas que tiende a difundir el Ministerio del Interior en los balances que ofrece cada quince días.
Unos balances que no se ajustan a la realidad que se vive en la frontera sur y que sí conocen los agentes de la Guardia Civil que trabajan sobre el terreno. Esos datos, los de los intentos, ni siquiera trascienden de manera oficial.
Paralelo a las crónicas que aluden a la presión migratoria se registran las denuncias por desaparición, sumadas a los llamamientos de familias por saber dónde están sus seres queridos después de que advirtieron que cruzarían hacia nuestra ciudad.
En las últimas semanas se ha pedido colaboración para dar con menores y adultos que aprovecharon jornadas de niebla para cruzar a Ceuta.
Lo peor de todo esto es la ausencia de noticias, el no saber cuál ha sido su destino. Las muertes se repiten en la línea que separa la ciudad de Marruecos, muchas veces sin que ni siquiera se sepa la identidad de los que perdieron sus vidas.
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