La emoción se ha desbordado esta mañana en Ceuta durante el esperado sorteo del programa de vivienda para una familia compuesta por 10 miembros: una madre, un padre y ocho hijos. Pronto serán 11, ya que viene uno en camino.
El número 3 ha roto el ambiente cargado de nervios, esperanza e intriga. Y no era para menos.
Durante unos segundos que parecieron eternos, se escuchó en alto: “Número 3”. En ese instante, Marta Salido no pudo contener la emoción y pegó un grito que retumbó en la sala. Su familia, compuesta por ocho hijos y un noveno en camino, acababa de convertirse en la adjudicataria de la única vivienda a sorteo del Monte Hacho.
“No me lo esperaba. Metí un grito, de esos que salen del alma. Ha sido increíble, una emoción que no se puede explicar”, cuenta llena de alegría Marta Salido, madre de esta increíble familia numerosa.
Junto a ella estaba su marido, Manuel Álvarez, con unos ojos que reflejaban agradecimiento. “Yo me quedé en shock. Oía el número y me preguntaba si de verdad habían dicho el 3. Es una alegría inmensa, todavía no lo creemos”, añadía.
Los niños también celebraron al ritmo de sus padres este bendito número 3 que acababa de convertirlos en adjudicatarios de su hogar. “Estamos muy contentos, queríamos que saliera el 3”, transmiten con dulzura los pequeños, dejando ver las ganas por mudarse a su nueva casa y descubrir sus habitaciones.
Para celebrar este acontecimiento, toda la familia hizo un parón en el supermercado para dotarse de comida y compartir un desayuno por todo lo alto, como no podía ser de otra manera.
Manuel y Marta se trasladaron a Ceuta hace siete años como misioneros voluntarios, dejando atrás su vida en San Fernando y Málaga. “Vinimos con cinco niños, y desde entonces han nacido tres más aquí. Ahora viene el noveno, Javier. Nunca imaginamos tener tantos hijos, pero cada uno ha sido una bendición”, dicen estos amables padres.
Sus hijos: Marta, Aurora, Miguel Ángel, Francisco, Pablo, Manuel, Raquel del Rosario y Sara estaban igual de emocionados. “Sabían que estábamos participando en el sorteo y estaban deseando que saliera el número 3. Cuando lo dijeron fue una fiesta”, contaba Manuel, sonriendo.
La pequeña tiene un añito y medio y, la mayor, 12. En total son cuatro niños y cuatro niñas, una cifra armónica que romperá Javier, quien crece en el vientre de su madre.
Actualmente viven en un piso de alquiler en la Avenida de España, con tres habitaciones. Aunque agradecen a su casera la oportunidad de haber vivido allí, reconocen que ya no había espacio suficiente. “Venía el noveno y ya no sabíamos dónde íbamos a meterlo. Esta casa llega como un regalo”, afirma Marta.
La vivienda que les ha sido adjudicada se encuentra junto al Sarcahl, en la carretera del Monte Hacho, una de las zonas más tranquilas y con mejores vistas de Ceuta. Tiene cuatro habitaciones distribuidas en dos plantas, y aunque aún no han podido verla por dentro -se mudarán a ciegas- ya han contactado con algún vecino para conocer algunos detalles.
“Sabemos que tiene dos plantas y que está frente a otra casa conocida. De momento está tapiada porque intentaron okuparla, pero esperamos poder verla pronto”, trasladan.
La emoción no sólo se quedó en la familia. Al conocerse la noticia, familiares y amigos se volcaron con las felicitaciones. “Nos han llamado de todos lados, nuestra familia está muy contenta”, comenta Marta con una sonrisa.
Aunque aún no hay fecha exacta para la entrega de llaves, les han informado que la próxima semana comenzará el papeleo y, seguramente, a la siguiente, podrán acudir a ver la vivienda. Lo que todavía no se sabe a ciencia cierta es cuando podrán entrar a vivir en ella para convertirla en su hogar.
La familia Álvarez-Salido, que llegó a Ceuta como misionera, dejando atrás trabajo, familia y todo proyecto abierto, empezando desde cero, ve ahora recompensado su esfuerzo, fe y confianza en la voluntad de Dios.
“Nosotros no nos proyectamos mucho, simplemente seguimos lo que Dios nos pone delante. Lo mismo con los hijos, que con la casa. Y hoy ha querido que tengamos un hogar para todos. Estamos muy agradecidos”, decían con gesto sincero.
Este 25 de julio quedará grabado en sus corazones, tanto en los de estos padres valientes que día a día sostienen una familia de diez miembros -casi 11- como para todos los pequeños, que han vivido junto a sus padres el fervor de este sorteo que los convierte en propietarios de un hogar hecho medida para todos.
Cuenta Marta que para sustentar a una familia de estas dimensiones solamente hace falta organización. Y eso es lo que seguirán haciendo en esta vivienda de cuatro habitaciones; diciendo adiós al alquiler y saludando al que será su hogar.
Deja una anécdota curiosa para aquellos amantes de la numerología que esta familia que deja su sino en la voluntad de Dios haya sido beneficiada en este sorteo tan importante en sus vidas a través del número 3, tan relacionado con la Santísima Trinidad.
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