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El ‘II Festival Flamenco el Tío Miguel’ dio una auténtica lección de arte en el Auditorio del Revellín con un conjunto de artistas que plantaron ese ‘duende’ flamenco ante un exigente público que no dudó en ovacionar cada uno de los espectáculos.
Como en cualquier muestra de cante, el arranque tiene que estar en condiciones, bien hecho, con calma, fuerza, coraje. Y así se presentó el ‘II Festival Flamenco el Tío Miguel’ que reunió a un conglomerado de artistas de alto nivel, como los hermanos Jacoba miembros del sexteto que actuaban con el Gran Paco de Lucía, el grupo Flamenco ‘Savia de Utrera’ con Daniel González y Encarna Jiménez (al cante), José Suárez (al toque) Luís Casado (al baile)y Rafael Heredia y el Tío Miguel (coro y palmas). Todo ello presentado por Manolo Pro.
Estos grandes artistas permitieron a una entregada y masiva audiencia, realizar un viaje por el flamenco más puro, donde este arte se refleja como la vida misma, la vida como viaje existencial y emocional. Un viaje por la memoria y el reconocimiento a un arte y a grandes artistas. El flamenco que inundó el Revellín consiguió que el corazón de los asistentes palpitase y se acelerase a un ritmo descomunal. David de Jacoba hizo honor a la trayectoria que le avala y el cantaor se marcó un recital cuajado de momentos intensos que fueron elevando el clima de una manera constante, un cante tradicional muy ‘camaronero’ donde también se pudo apreciar la gran influencia de Paco de Lucía a través de su hermano, Carlos, que adornó las letras de David de gran pasión y emotividad. Seguiriyas y soleás con unos agudos bien marcados consiguieron estremecer a la asistencia y conseguir su expectación que posteriormente aplaudirían con una gran ovación.
Dicen que el flamenco está de ‘capa caída’ pero estos grandes artistas dejaron claro que el flamenco es más que un arte, es un ‘sentir’, una forma de vida, el flamenco es más que unos acordes que acompañan a una melodía, es cultura, es folclore, y es patrimonio inmaterial de la humanidad, y el concierto de anoche definió muy bien ese gran merecido título.
Este II festival cerró con clamoroso éxito dejando momentos sobrecogedores y muy emotivos,y emprendiendo un camino que lo alumbra en un futuro como una cita flamenca imprescindible en nuestra ciudad.





