Dos funcionarios del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) se encuentran en la ciudad para conocer de primera mano asuntos que afectan directamente tanto a los menores extranjeros como a los inmigrantes adultos. Forman parte de una misión, que es así como denominan las visitas que cursan a puntos concretos, al objeto de interesarse en la protección que se les da, desde las distintas instituciones, a los más débiles. Ésos son los hombres y mujeres que han tenido que dejará atrás su tierra, sus familias y su identidad. Ayer se ocuparon de la primera parte de su agenda de visita, manteniendo contactos con responsables del Área de Menores, conociendo el centro Mediterráneo y el albergue de Hadú y reuniéndose con el fiscal de menores. Hoy prevén saber del funcionamiento del Área de Extranjería así como del CETI. En su agenda han incluido encuentros con el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y el delegado del Gobierno, Francisco Antonio González Pérez.
La política de asilo en Ceuta, duramente denunciada en el informe publicado por el Relator Especial de la ONU, Mutuma Ruteere, ha cobrado peso en esta misión. Los funcionarios del Alto Comisionado quisieron conocer, de hecho, cómo funciona el protocolo de asilo con los menores subsaharianos que llegan a la ciudad y cómo se actúa en el caso de que entren con cualquier tipo de documentación extra. Pudieron hablar con algunos de estos adolescentes que han pedido esa protección, así como con aquellos que están acogidos por la Ciudad y que pretenden marchar a Europa porque allí tienen a sus progenitores, protagonizando casos de especial sensibilidad.
Son pocos los niños que solicitan asilo, una protección sobre la que, en última instancia, debe pronunciarse Extranjería. Para los funcionarios de Acnur resulta importante conocer cómo se está abordando este tratamiento, manteniendo de hecho una línea de colaboración estrecha con el Área de Menores.
En la actualidad son nueve los inmigrantes subsaharianos que están acogidos, tanto en el centro Mediterráneo como en el albergue de Hadú, que representan una problemática muy peculiar, ya que se encuentran solos y en más de un caso se ha podido saber que sus madres están residiendo en Europa.
La celebración el próximo octubre de unas jornadas sobre maltrato infantil van a servir de motivación para que se puedan realizar cursillos destinados a la formación del personal del Área de Menores en temas de asilo, explotación sexual y trata. De esta manera, el Alto Comisionado garantiza que quienes trabajen en los centros en los que se pueda recibir a estos peticionarios, sepan cómo tratarlos, qué derechos tienen y cómo se debe llevar a cabo los trámites oportunos, así como garantizar su protección evitando que se conviertan en víctimas invisibles.
Los funcionarios de Acnur se interesaron además por los procedimientos seguidos para la determinación de la edad de los MENA, así como las pruebas que se llevan a cabo.
En cuanto a la edad de los MENA, el Alto Comisionado ha puesto encima de la mesa la necesaria concreción de la edad de los menores, por cuanto se han detectado muchos fallos e incluso se ha denunciado la necesidad de adoptar sistemas más fiables, ya que ahora todo se fundamenta en las pruebas óseas y de ADN. Sus fallos pueden generar una indefensión en el menor.
La problemática del CETI
El bloqueo que están experimentando los solicitantes de asilo que residen en el CETI ha sido objeto de crítica desde muchos frentes. Aun cuando sus solicitudes han sido admitidas a trámite, no se les permite la libre circulación por el país quedándose en el campamento mientras ven que otros inmigrantes que llevan menos tiempo salen antes. Esta discriminación ha provocado una desnaturalización del proceso, hasta el punto de que auténticos peticionarios de asilo no lo piden por temor a quedarse bloqueados en el centro del Jaral. Así sucedió con el grupo de costamarfileños que tras permanecer dos años en el campamento optaron por renunciar a esa protección, aun cuando se trata de perseguidos en su país y sus vidas corren peligro si llegan a ser deportados.