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Javier García, psicólogo: “Existe un riesgo importante de ruptura social en Ceuta”

El profesional, miembro del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes y vocal del Colegio Oficial de Psicología, aborda la reacción ciudadana ante la crisis que estamos viviendo

La crisis que está viviendo Ceuta desde la entrada masiva de inmigrantes hace ya algo más de dos semanas está afectado a los ciudadanos en todos los ámbitos.

Muchos de ellos aseguran tener miedo e inseguridad a la hora de salir a la calle. También hablan de ansiedad ante la sensación de incertidumbre de lo que va a pasar.

De todo ello hemos hablado con Javier García, psicólogo del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes y vocal del Colegio Oficial de Psicología de Ceuta.

Estamos viviendo una situación sin precedentes aquí en Ceuta. La ciudadanía siente miedo e inseguridad. ¿Cómo afecta todo esto a su salud mental?

Como tú comentas, estamos teniendo reacciones normales en situaciones que no son normales. Todo ese miedo que vemos ahí, que la gente por la calle nos comenta, es normal en estas situaciones. Esos síntomas a nivel físico, ese cansancio, ese miedo, ese estado de ánimo caído, esa persona que vemos que llora cuando cuenta la situación en la que está…Es totalmente normal.

A nivel cognitivo, esa parte, esas pesadillas e ideas recurrentes y ese miedo incapacitante que llega a ser en algunas ocasiones, es normal en este tipo de situaciones.

Luego, a nivel de comportamiento, cuando la gente no se siente protegida, lo que tiende es a intentar auto protegerse.

Entonces, si lo asemejamos a un modelo que hay que explica el duelo, que es el de Kübler-Ross, la primera fase sería la de negación y la sociedad ceutí está en ese estado de negación.

Nos han enseñado que cuando yo necesito algo, el Estado me lo va a proporcionar; y de pequeño, estamos acostumbrados a que cuando algo me duele, tengo una persona que me ayuda.

Sin embargo, nosotros hemos pedido ayuda a quien supuestamente no tiene que ayudar y no nos han ayudado o no nos están ayudando. Entonces, esa primera fase es la del shock, la de aquí qué está pasando, que yo pido ayuda y no me ayudan.

Eso va a producir en la gente una reacción de incredulidad, de por qué yo no, por qué si Ceuta es solidaria no son solidarios con nosotros, por qué nadie me tiene en cuenta…

El problema de eso es que la segunda fase de ese modelo es la ira. Cuando la gente no se siente escuchada, va a pasar a protestar, a querer tomarse la justicia por su cuenta y esa fase, si no somos capaces de mediar eso antes, va a llegar. Y, de hecho, ya estamos viendo comportamientos de la gente que quiere incitar a otra persona.

Yo creo que ya estamos en esa fase de ira.

Si utilizamos este modelo como base de lo que estamos explicando, cada persona va a tener su evolución. ¿Todo el mundo va a pasar la fase de ira a la vez? No.

Hay gente que lo hará verbalmente y, de hecho, ya estamos viendo insultos continuos. Cada vez que viene algún miembro del Gobierno por aquí la reacción de la gente es insultar.

También hay otra gente que se va a quedar así y otra gente que va a manifestar esa ira mediante comportamientos. ¿Comportamientos de qué tipo? Agresiones, supuestamente auto defenderme, personas que, supongo que conocerás algunas, llevan spray de pimienta encima cuando sale, personas que llevan un tipo de arma pequeña cuando sale…Y estaría bien recordarle a la gente que yo creo que ese uso no es legal. Y que nosotros, aunque estemos en la situación que estemos, tenemos que respetar la legalidad que está vigente.

Entonces, con ese tipo de comportamientos, aunque yo lo considere que es autodefensa o que es algo preventivo, hay que tener cuidado.

Muchos ceutíes hablan del miedo que sienten a salir a la calle, a ir al parque con sus niños o a la playa. ¿En qué momento pasa de ser una reacción normal a un problema que te impida continuar con tu vida?

El miedo es una emoción adaptativa que nos permite sobrevivir. Cuando yo veo un riesgo, mi cuerpo me va a indicar si yo puedo afrontar ese riesgo o si es mejor no afrontarlo porque no tengo herramientas para hacer frente de manera exitosa a esa situación.

El problema del miedo es cuando se vuelve incapacitante. ¿Cuándo se vuelve incapacitante? Cuando yo creo que no tengo herramientas para superar esa situación.

Entonces, estamos viendo casos donde la gente sale con miedo a la calle y gente que decide no salir a la calle porque considera que la situación le desborda. Ese medio incapacitante es un problema porque tú te consideras que no eres capaz de solventar eso y encima la situación en la que estás, la persona que tiene que ayudarte, no te ayuda. Entonces, tú te sientes totalmente indefenso.

¿Eso es incapacitante? Totalmente, y va a llegar un momento en el que nosotros tendremos que hacer dentro de esta nueva normalidad nuestra vida lo más normal posible.

Nos ha cogido en una etapa en la que estamos de vacaciones muchos, en la etapa veraniega donde no hay muchas responsabilidades, pero a la vuelta de nada empieza el cole y el trabajo.

Entonces, si no somos capaces, hay mucha gente que no va a querer ir a trabajar, mucha gente que no va a querer llevar al niño al cole y eso sí se va a convertir en un problema de mayor magnitud.

Porque, ahora mismo, si la gente no sale a la playa, no tiene obligación de hacerlo, pero cuando vuelva a trabajar, si tú no vas a trabajar tiene una repercusión a nivel laboral y luego a nivel económico en tu propia casa.

Por tanto, supongo que el número de personas de bajas laborales incrementará.

También se están dando muchos casos de ataques de ansiedad o de pánico. ¿Cómo se puede gestionar eso?

Otra de las consecuencias de esta situación es el aumento de consumo de fármacos. Eso ya lo vimos durante el COVID y lo volveremos a ver a continuación.

¿Cómo afronto eso? La afrontaré como cualquier otra situación parecida. ¿Qué ocurre? Que ya nos manifiestan desde los servicios de salud que están sobresaturados.

Entonces, claro, volvemos a esa situación de shock. Lo que yo espero es que cuando yo me encuentre mal, vaya al médico y el médico me atienda. ¿Qué me puedo encontrar en esta situación? Que yo me encuentro mal y el médico no me va a atender.

¿Por qué? Porque hay saturación y está saturado porque hay muchas personas que han venido a la ciudad.

Unos le dan más una vertiente humanitaria, otros le dan más una vertiente de invasión y ni siquiera hemos sido capaces de llamarlo todos de la misma manera lo cual genera un conflicto en la sociedad.

Los militares, policías, sanitarios y trabajadores que están en primera línea viviendo esta situación, ¿se van a poder recuperar de esto?

Pueden pasar dos cosas. Una, se llama síntoma de burnout, del estar quemado, donde tú al estar expuesto a esa situación de manera prolongada, a una situación de estrés, empiezas a sentir esa sintomatología de cansancio y fatiga a nivel físico y el considerar que tú no eres capaz de llevar eso.

También hemos visto manifestaciones de un grupo de personas voluntarias que está ofreciendo ayuda en el que manifiestan que ya no pueden más. Eso, sin embargo, aunque tiene sintomatología parecida, es otro cuadro que sería la fatiga por compasión, que ocurre cuando tú te expones a situaciones de ese tipo. Situaciones de personas que están a nivel humanitario necesitadas, tú te ofreces 100% y empiezas a ver que tú no tienes recursos suficientes para atenderlos, pero tu vínculo emocional no te permite desligarte, no te permite despersonalizar, sino que al final son historias personales de cada uno que tú no puedes abandonar.

Entonces, lo que han manifestado es que yo quiero dejar de hacer esto, pero no puedo dejar de hacerlo. Por tanto, como no puedo, necesito que alguien me ayude o me releve para seguir haciendo esto, porque emocionalmente tampoco me puedo desligar de las personas con las que ya me he comprometido.

¿Y esto se supera algún día?

¿Eso se supera? Solo no. Si te refieres a si yo me levanto un día y eso se me ha olvidado, no. No se me ha olvidado porque las historias personales no desaparecen y porque de esas historias habrá algunas que vayan bien y algunas que vayan mal.

En el fondo todos van a tener la misma sintomatología. La persona que tiene miedo porque lo considera una invasión y el que considera que es una crisis humanitaria y que hay que tenderlo, están pasando los mismos síntomas. O sea, que al final tienes dos grupos de personas que piensan distinto sobre algo pero que los dos están pasándolo igual de mal.

¿Qué ocurre? Que las respuestas a esa situación son incompatibles. No existe el echarlos y el quedarse. O se les echa o se quedan. Entonces, uno de los dos colectivos va a ver que todo ese esfuerzo sirvió para nada. Y eso no se va a llevar bien.

Por tanto, existe un riesgo importante de ruptura social en Ceuta porque ya se está politizando y ya hay como dos categorías, tú que eres del centro o de la periferia. Yo soy de Ceuta.

Además, se está sectorizando, parece ser, con cristianos y musulmanes y derecha e izquierda, pero ni todo el mundo que dice que se piren son de derecha ni todo el mundo que está ayudando para que se queden son de izquierda.

No va así, pero socialmente se va a ver así. Entonces, como te decía, el riesgo de ruptura yo lo veo grande. Y el problema de eso es que luego, cuando esta gente se pire, porque se pirarán, no sé si para allá o para allá, pero se pirarán, nosotros vamos a tener que juntarnos.

Pero es cierto que, mientras en el centro la situación mejoraba un poco, los vecinos de las barriadas sentían cierto abandono.

A nivel de custodiar, ¿es más fácil custodiar una isla o la otra parte? O sea, del Puente Cristo para el centro, a no ser que te vayas al Monte Hacho, todos son edificios cerrados. No hay jardines, entonces no tienes dónde esconderte.

Por otro lado, yo creo que aquí en la parte del centro ha habido muchas menos conductas de apoyo hacia ellos. Entonces la gente, entiendo que necesita comer, y va a estar cercana a los sitios donde se le acoge.

También hay vecinos manifestándose contra el Centro de Internamiento de Extranjeros en sus barriadas. ¿Esa reacción también entra dentro de la normalidad?

Claro, la gente no quiere nada. No quieren que estén aquí, quieren que se vayan todos.

Cambiando de tema, estamos expuestos a una sobreinformación. ¿Eso puede ser perjudicial?

Claro. Ten en cuenta que eso, primero, es una cosa voluntaria. Yo decido si veo o no veo y yo también elijo qué quiero ver y qué no quiero ver. ¿Qué ocurre? Que mi estado emocional me va a llevar a una cosa o a otra.

Yo tengo necesidad de información. Todo el mundo necesitamos saber qué está pasando y tenemos, por un lado, a Gobernación que nos dice, no creas bulos, sino créete la información oficial; y por otro lado es que no hay información oficial. Si tú no me cuentas nada y yo necesito saber, recurro a otra fuente. ¿Qué ocurre? Que las fuentes a veces no son fiables.

¿Por qué? Porque ahí todo el mundo conocemos y hemos visto situaciones o imágenes que te dicen que están pasando en Ceuta y no son de Ceuta.

Yo le recomendaría a la gente que vea información que sea objetiva y que no se sobreexponga. Y que sea selectivo con las cosas que ve y que cuando vea que me sobresalto o me sobrecojo, no siga viendo el teléfono.

La situación no va a empeorar o mejorar por lo que yo vea en el teléfono. Y si la cosa empeora, me voy a enterar, pero no hace falta que sea el primero en enterarme.

¿Crees que Ceuta se va a recuperar a nivel emocional y psicológico de esto?

¿Qué es para ti recuperarse? ¿Nosotros hasta el 28 de julio éramos como antes del COVID?

Yo creo que hay una brecha importante que nosotros ahora mismo estamos rascando o podemos dejar de rascar. O sea, cuanto esto más se segregue, peor va a ser luego juntarse.

Esto puede convertirse en un moros y cristiano si no somos capaces de callarnos la boca o de hacer ver que también hay una parte humanitaria. Es verdad que hay que echarlos de aquí, pero mientras habrá que darles de comer. ¿Quién le tiene que dar? No lo sé, pero tú no serías capaz de dejar morir a nadie porque también ves ahí a niños.

¿Por qué le ha tocado a los de ese barrio y no a los de aquí? La gente lo interpreta como que de aquí le han hecho para ponérselo allí. Yo creo que no es tan así.

Ellos moralmente en el fondo son hermanos y la religión creo que forma aquí un papel fundamental. Ellos no van a ser capaces de decirle a un hermano no te voy a dar de comer.

Entonces claro, su sobrecarga va a ser mucho mayor porque es verdad que lo están sufragando ellos, pero a nivel emocional yo no puedo dejar de darle de comer a un hermano.

Un ejemplo de eso son los campamentos que han montado para mujeres y niñas en diferentes barriadas.

¿Cuántas mujeres y niñas negras has visto en el campamento? Yo solo he visto musulmanas o marroquíes. ¿Eso es casualidad? Que obviamente todo el mundo haría lo mismo y si yo veo que a una niña que la están agrediendo habrá que protegerla.

¿Piensa que esta situación va a durar mucho tiempo?

Sí, porque no es fácil y si hay que echarlos legalmente es lento.

¿Qué mensaje le gustaría trasladar a la ciudadanía para mantener la calma y sobrellevar esta crisis de la mejor manera posible?

En situaciones de crisis, varita mágica no hay.

A nivel de comunicación sí le diría a la gente que es lícito tener miedo, porque es una emoción, pero que seamos conscientes de que mi miedo se lo puedo contagiar a gente que no tiene tanto miedo como yo, y que ese miedo, en la medida de lo posible, no tendría que llegar a ser incapacitante, porque si yo me incapacito y no puedo hacer nada de lo que hacía antes, toda esa repercusión va a ir contra mí.

También creo que estamos en una situación en la que debe imperar la prudencia y la racionalidad y seguir haciendo mi vida lo más normal que pueda, siendo precavido y tomando las precauciones que sean necesarias por el bien mío y para el bien de mi comunidad.

En la época del COVID, ¿cómo se salió de esta situación? Pues mucho apoyo comunitario. Si yo tengo que salir y mi vecino tiene que salir, a lo mejor podemos salir juntos.

Luego, objetivizar el riesgo. ¿Es una situación realmente preocupante o de violencia continua? A lo mejor depende de la zona en la que viva y habrá momentos del día en los que haya mayor o menor riesgo para hacer cualquier tipo de comportamiento y otro en el que menos.

Entonces, yo creo que eso es lo que hay que objetivizar, porque el miedo irracional no es positivo para nadie.

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