CCOO criticó ayer la contratación de licenciados universitarios en los Planes de Empleo. A ojos del sindicato “no se puede entender que en una ciudad con tantas necesidades, se utilicen los Planes de Empleo para contratar licenciados universitarios”. Esto es lo que dice textualmente, esto es lo que defiende un sindicato que patina al penalizar la formación como manera que imposibilita el acceso a unos planes que, nos gusten o no, es la única salida que hoy por hoy ofrece esta ciudad. Sí, son puros parcheos; sí, no es la mejor de las salidas; sí, las instituciones carecen de imaginación para articular otras fórmulas que consigan emplear a personas con formación. Sabiendo todo esto, si existe al menos una posibilidad de que hombres y mujeres formados tengan una posibilidad de trabajar, bueno será. Lo contrario no supone más que una criminalización a quien se prepara, a quien se forma, a quien dispone de una titulación y necesita, al menos, trabajar por vez primera. Porque no hay mayor drama que toparse con un joven que ha terminado una carrera y todavía no ha podido demostrar su valía, ni tan siquiera ha podido practicar lo aprendido. Resulta cuando menos curioso que sea CCOO el que emita este tipo de notas cuando en la práctica no han protestado por otros asuntos de impacto mediático. No lo entiendo.
No es justo toparnos con un sistema de empleabilidad que no atiende siquiera a una población joven que se encuentra completamente desnortada. Es un insulto encontrar a jóvenes preparados, con estudios de todo tipo, conocimiento de idiomas y especializaciones que no encuentran apoyo alguno, a los que se les cierran todas las puertas en una ciudad con límites de expansión marcados en la que nunca se ha apostado por la innovación, por la generación de yacimientos, por la habilitación de salidas que pudieran abrir las puertas a generaciones a las que estamos ‘animando’ a que se marchen de Ceuta porque aquí ni les damos salida y hasta somos capaces de caparles las alternativas básicas encontradas.
Ni tan siquiera se ha conseguido explotar como se debe la vía de realización de prácticas en empresas privadas con las que hacer conciertos para intentar colocaciones. Y así estamos acogiendo una generación cada vez más amplia y estancada que terminará causando una sangría social sin precedentes.





