En el antiguo Hospital de la Cruz Roja este miércoles no reinaba el silencio. Todo lo contrario. El ruido de martillos y metales se extiende por el abandonado edificio. Y es que los diez nuevos bomberos que recientemente superaron las oposiciones al Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento participan en una de las prácticas necesarias para superar su periodo de formación. Es el curso de apuntalamiento en edificios. “Hemos buscado un escenario idóneo en el que vamos a realizar diferentes tipos de apuntalamiento, empezando por los más básicos y que se irá haciendo cada vez más difícil”, explica el sargento del SEIS, Manuel Iglesias.
Son prácticas encauzadas a la formación en estructuras colapsadas. “En este caso concreto si hubiera un seísmo, se derrumban edificios y hay que rescatar a víctimas, hay que apuntalar y, por tanto, tenemos que conocer las maniobras de apuntalamiento”, matiza.
Tras haber superado su examen teórico y físico, los aspirantes a bomberos deberán formarse durante tres meses en distintas especialidades. Ya han finalizado los cursos de escalada, rescate vertical, cerrajería y motosierra, pero aún les quedan otros tres cursos: el de excarcelación, mercancías peligrosas y rescate de víctimas.
“La verdad es que la formación está muy bien, estamos aprendiendo mucho, conociéndonos y haciendo piña entre nosotros”, apunta uno de los bomberos en prácticas, Alejandro Rodas.
Horas de formación y esfuerzo que tendrán su recompensa cuando estos jóvenes sean oficialmente miembros del Cuerpo de Bomberos de Ceuta.
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